Liliana Paganizzi y otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TERAPIA OCUPACIONAL:

DEL HECHO AL DICHO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Psicoterapias Integradas Editores.

 


 

 

 

ISBN : 950-43-3466

Queda hecho el depósito que marca la ley 11723

Copy 1991 por Liliana Paganizzi.

Buenos Aires . Argentina

Impreso en Argentina

 

 

 

 

A

LILA PEÑA

 

 

 

 

 

indice

 

 

      Parte 1. Instituciones.

1.      Desde la E.N.T.O

2.      Apunte para los T.O de la RISAM.

3.      La Psicosis en la institución.

4.      Equipo intredisciplinario: entre la integración y la discriminación.

5.      La integración empieza por

6.      casa.

7.      Desde Terapia Ocupacional.

8.      De títere a intérprete.

Parte 2. Docencia.

1.      Puntos de partida.Los medios en T.O

2.      Grupos de estudio. Metodología de trabajo.

3.      Curso: elemnetos, intervenciones y manejo en T.O.

4.      Curso: Los distintos espacios de comunicación en T.O

5.      Curso: T.O en instituciones manicomiales.

 

Parte 3. Situaciones clínicas.

1.      De la relación sujeto.objeto

2.      De la comunicación entre sujetos, de sujetos a objetos.

3.      Hablar de lo que hacemos : una manera de reconstruir.

4.      Hablar de lo que hacemos : una manera de reconstruir (II)

5.      Acerca de la comunicación analógica.

6.      Situaciones clínicas:su abordaje en T.O

 

 

 

 


Introducción

 

 

Trabajando actualmente en la decisión de escribir un cuadernillo con pretensiones teóricas, vislumbro como posible, publicar una recopilación de trabajos.

Mi tarea es clínica y docente y los trabajos aquí planteados son fruto de estos dos campos.

La recopilación, comienza por el tiempo más cercano: una charla que tuvimos con alumnos de la ENTO(1) que luego fue publicada en la revista del CETO(2).

Si algo justifica esta tarea es quizás el concepto de Bleger, acerca de la observación,

ésta como una función activa en tanto se formulen hipótesis y se pueda pensar mientras se observe, de lo contrario, el observar queda reducido a un simple mirar.

Técnicas de observación y registro son un peldaño de la investigación, pienso que aquí se vislumbrarán esos peldaños.

Si la lectura de estos escritos trae alguna repercusión en el ámbito de la Clínica, el objetivo de la publicación de estos apuntes estaría por demás cumplida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1)     Escuela Nacional de Terapia Ocupacional.

(2)     Centro de Estudiantes de Terapia Ocupacional.

 

 


 

 

PRIMERA PARTE

 

 

 

 

INSTITUCIONES

 


 

 Desde la E.N.T.O.(1)

 Diálogo con los alumnos

 

 Liliana Paganizzi, profesora de

 la cátedra de

 T.O. Psiquiátrico I de la E.N.T.O.*

 

-¿Qué definición daría de Terapia Ocupacional?

-Si uno dice: ¿Cómo define la Psicología? Habla del estudio del hombre, de los aspectos psíquicos; y cuando habla de la Terapia Ocupacional, ¿de que habla? Habla de la ocupación del hombre, de la actividad humana.

      Pero creo que esto no alcanza para definir la T.O., esto sería como una primera forma de nombrarla. Sólo puedo hablar de los campos que tengo mas cerca, que son el campo de la Docencia y el de la Salud Mental.

      El campo de la docencia para mi, nace junto con el de la Salud Mental, pero me doy cuenta recién ahora cuando, en todo caso veo que me lleva tanto tiempo la docencia como la clínica y tanto interés también.

      Desde el campo de la Salud Mental, me gustaría comunicar que para mí la T.O., es una forma de psicoterapia que piensa en relación a qué hace esa persona y que ahí indudablemente va a estar el psiquismo, los afectos, el cuerpo.

      Esto tampoco alcanza para decir qué es la T.O., porque Terapia Ocupacional está en el campo de la educación, en el campo Físico, en el llamado Social, específicamente, todos con una mirada a estos aspectos del hacer, que por ahí no tiene otro profesional. Tenemos cuestiones técnicas en tanto trabajamos con actividades y hacemos preguntas acerca de actividades que son propias de nuestro rol.

 

 

(1)Escuela Nacional de Terapia Ocupacional.

 

 

 

*Reportaje realizado por Nora Aita-Alejandra Bouzo, 4* T.T Identidad.N*3.

Revista del Ceto, 1989.

 

 

Ahora bien, ¿la teoría? Si uno tiene claro el abordaje técnico puede compartir la teoría con otros.

 

-¿Con otras disciplinas?

-Sí, con otras disciplinas. Son todas disciplinas y son todas psicoterapias. Creo que el saber no le pertenece a nadie, está ahí, yo lo aprehendo, lo tengo incluido. Si tengo discriminado desde dónde lo voy a abordar y cómo son las cuestiones técnicas, técnicas con sustento teórico puedo estudiar, luego, lo que quiera, sin confundirme.

      Entonces, creo que uno puede compartir teoría con otras disciplinas.

      Se puede pensar acaso que “se le saca” a la Psicología la idea de pensar que el hombre tiene psiquismo?

      Yo no puedo trabajar en T.O. pensando que el hombre no tiene psiquismo. El psiquismo existe, hay algunos aspectos que se ven, algunos le llaman inconciente-conciente, la fenomenología los llama inteligible e ininteligible.

 

      -¿Decimos que no tenemos identidad porque no tenemos teoría propia?

      -Creo que es porque no hemos podido pensar nuestra técnica que no tenemos identidad, y en todo caso, porque el camino del estudio, quizás, no haya sido demasiado recorrido.

      A veces buscando por el absurdo se encuentra. ¿Se puede pensar que la enfermería como profesión, toma prestado de la medicina el tensiómetro y el termómetro? Utilizar el tensiómetro, el termómetro y el estetoscopio para tomar funciones vitales, forman parte de la tarea del enfermero.

      ¿Podemos decir que le toma prestado a la Medicina? No, porque trabaja dentro de la Medicina, trabaja en la atención al paciente, lo que no puede es indicar medicación, no forma parte de su rol.

      Creo que falla la identidad cuando el enfermero dice: ¿le puedo tomar la fiebre?, cuando el tomar los signos vitales es una de sus tareas. Este no es un problema de la enfermería, es un problema del enfermero, el no saber qué tiene que hacer.

      Si voy a preguntarle al psicólogo qué actividad le puedo dar o cómo me tengo que relacionar con el paciente, no es problema de la terapia ocupacional, sino del terapista.

 

     -¿En qué consistiría el reclamo de un cuerpo teórico?

     -Creo que esto viene de más lejos, a veces es difícil zafar de la propia historia, o de cómo uno ha sido engendrado , de eso nunca se zafa totalmente porque como no lo elige…

      Creo que la terapia ocupacional nace, al menos en los hospitales psiquiátricos, frente a la impotencia del médico.

      Nosotros somos la muestra cabal, la muestra de la falta, en aquella en que se pensó como la ciencia por excelencia, que es la Medicina.

      Y que nosotros somos los que decimos: a ustedes también les falta, entonces siempre hemos quedado en un lugar de aplastamiento, creyéndonos que en vez de ser la muestra cabal de que la medicina no es la todopoderosa, nos hemos hecho cargo sólo nosotros, desde una suerte de melancolía, que la falta la tenemos nosotros, esto nos ha impedido pensar y estudiar, porque si él que es todopoderoso no puede, no hay nada que pueda ser estudiado.¿Qué vamos a estudiar nosotros?

      Nosotros empezamos a trabajar con los irreversibles, en psiquiatría nos mandan, en principio, los más locos. Los más locos son aquellos de los que se dice: éste no puede hacer nada, más vale que vaya y haga Terapia Ocupacional.

      Entonces si aquel que estudió todo, no tiene respuesta a eso, ¿cómo vamos a tener respuesta nosotros? Creo que nos quedó la cabeza “achatada”, que no nos podemos hacer ni preguntas, porque la respuesta ya está cerrada por el médico, y avalada por nosotros, y aquí nuestra participación en nuestro propio empobrecimiento.

      Pero ¿Qué pasa? El paciente viene a T.O., trabaja y en lugar donde no es aplastado, el paciente mejora, ¿y nosotros? Como le decimos que mejora a ese que, teniendo la ciencia por excelencia, dice no, ese no puede, le da medicamentos, a veces funciona, otras no. Pero en T.O., el paciente trabaja, ¿cómo es?

      Creo que está dentro del lugar donde se ha gestado nuestra profesión, la imposibilidad de pensar.

      Este asunto de decir que haga y que entonces más vale que no hable de lo mórbido (dice un artículo de una terapista), tiene que ver con pensar que Terapia Ocupacional, es sólo para crónicos y es pensado de una manera bastante restrictiva.

      El no hacer interpretaciones, el no saber de qué hablar con los pacientes, o de cómo hablarles o por el contrario, de creer que tenemos el don de decirles, de indicarles siempre lo que tienen que hacer, porque les va a hacer bien, es un resabio del trabajo con crónicos.

 

     -Sostenemos a la Medicina como signo de un padre autoritario…

     -La Medicina como un padre autoritario que nosotros seguimos manteniendo y aquí nuestra participación, repito, yo no acuerdo con la idea de “teoría prestada”, creo que corremos riesgo cuando tomamos “técnica prestada”.

 

     -¿Cómo es que no acordás con “teoría prestada”?

     -No creo que sea un préstamo, porque el saber no tiene dueño, es del que lo estudia, y del que lo aplica. En una publicación de Rui Chamoni (terapista brasileño de Minas Gerais) que hizo tres publicaciones, dice que la T.O. es una rama nueva de un antiguo conocimiento, que es el estudio del hombre.

      Me preguntaba: ¿será un conocimiento o desconocimiento?

      En realidad, mucho más se conoce, y mucho se ha avanzado pero por ejemplo: en el terreno de la medicina, donde son muy estudiosos por cierto, todavía encontramos que no hay, a determinado efecto una causa única que le corresponda; a veces, la química produce efectos paradójicos o distintos, por lo particular de cada sujeto. Si no se encuentra causa-efecto ahí, como para plantearnos nosotros la idea causa-efecto desde las actividades.

     Se está pidiendo como un apellido, como que somos, en nuestro medio, especialmente en Capital Federal, uno debe responder a cierto apellido, uno es de Lacan, o es de Freud, o de Winnicott.

 

     -El comentario en general, es que escribimos poco.

     -Escribimos poco, es cierto, por lo menos en el nivel medio de T.O., en Argentina (en Brasil tienen mayor producción, que es lo que más conozco). Tal vez en Europa suceda lo mismo. Creo que escribimos poco; uno, por lo que decía antes: si te mandan un paciente, aquél con quien el médico, que sabe todo, no puede hacer nada, ¿qué pregunta nos podemos hacer nosotros? Creo que sufrimos cierto achatamiento desde ahí.

      Otro punto de nuestra tarea, es nuestra cultura y dentro de salud mental, por las líneas teóricas, estamos mas preparados a escuchar lo que se dice que a mirar lo que se hace.

      Escuchar lo que se dice estaría dentro del terreno del lenguaje digital, estaría mas próximo, aunque con mucho esfuerzo, a pensar eso que se escucha y a escribirlo. Es difícil.

      Pero mucho más difícil es traducir lo analógico en términos verbales y luego pasarlo a lo escrito.

      Creo que en la T.O., el tratamiento con el paciente, transcurre por la comprensión del lenguaje analógico y el digital, no sólo del paciente, sino también nuestro, qué decimos, qué hacemos.

      Resulta difícil hacer un pasaje a palabras, darle sentido, tener la habilidad para escribirlo.

      Ahora, los pacientes que van a T.O., muchas veces mejoran.

      Hay hospitales donde sólo se hacen tareas de T.O., y ha significado, por ejemplo en el sistema de Comunidades Terapéuticas que tengan alta, el 70% de pacientes trabajando en granjas. Y de eso, ¿qué hay escrito? Poquísimo.

      Pensaba en términos de Historia, en realidad la historia se hace en base a hechos, no de palabras; los hechos son los que producen cambios en la historia, pero si no son hablados y escritos no quedan en la cultura, y la historia se pierde.

      Creo que en T.O., nos pasa algo así.

 

     -Algo así como que los esfuerzos no quedan constatados.

     -Y no; creo que es por esa tercera vuelta que tenemos que dar. Hasta tanto no lo pasemos a un lenguaje digital y escrito, no quedamos en la historia.

      Tenemos una historia que es incierta por la poca producción de los terapistas, la poca producción escrita, sí; pero cuánta producción tenemos en trabajos con los pacientes, no la escrita. Muchísima.

      ¿Quién se salva de pensar que la T.O., no ha hecho nada? Lo que sucede es que al no pasar a un lenguaje escrito no quedamos incluidos en el mundo de la cultura.

      El valor de los hechos y el valor de la palabra, como en Terapia Ocupacional, así se construye la historia.

      No me planteo en los equipos de trabajo abrazada a una teoría en particular, estoy intentando ver algo de la teoría de la técnica y entender la técnica.

      Estoy trabajando en ver este pasaje, de poder ponerle nombre a lo que vea, y darle sentido no sólo a lo que escucho, sino a lo que veo.

      Entonces, no me preocupa por ahora, no ser lacaniana, freudiana, etc., y a los demás tampoco.

      Estoy en otro punto. Quizás después de este período me ponga a estudiar específicamente una línea, teniendo más claro lo que hago.

      Pero, en principio, para mi, es esto, discriminar lo que escucho y lo que digo, lo que veo, lo que hago y lo que hace el paciente y darle cierto sentido para mí y para él; que le resulte efectivo, efectivo en tanto que se sienta más feliz con su vida en términos de lo que él pueda pensar, qué es bueno para él.

 

     -¿Qué opinás acerca de las ultimas jornadas del Borda?

     -Me pareció una fiesta, creo que todos los trabajos fueron excelentes y que hubo un intercambio inusitado, se presentaban trabajos, la gente comentaba y demás.

      Que son cuestiones que no se dieron en el Congreso, pero lo bueno del Congreso es que hubo mucha gente, que quizás los intercambios no estaban dentro de éste, más esperado, que es el de la presentación de un trabajo, pero sí, hubo mucho intercambio afuera, en los pasillos. Además es muy distinto intercambiar con 250 personas que con 1000; sumado esto a una modalidad a la que nosotros no estamos acostumbrados, de intervención.

      Lo que he podido ver en Brasil, es que frente a cada trabajo libre, aún cuando sea una sola de 700 personas o 1500, hay adelante un micrófono de pie, abierto, entonces cada vez que termina un trabajo, la gente pasa, pregunta y vuelve a su lugar. Acá, creo que el sólo levantarse de la silla para acercarse a un micrófono suele ser un requerimiento insuperable.

      Por eso lo que apareció en las jornadas, fue la posibilidad de preguntar, de comentar. Quedo explicitada una línea de trabajo que viene siendo desde hace años, que es la línea de pensar a los pacientes y pensar las actividades desde un punto bien amplio.

      Desde abordar la actividad desde la palabra, sola o desde la acción, o ambas, hay colegas jóvenes que se siguen peleando acerca de que si la actividad debe ser indicada: lo de las flores para la histeria o el petit point para el obsesivo, esto no estuvo en ningún trabajo presentado allí, estas cuestiones son apenas una sombra.

      No escuche en ningún trabajo en las Jornadas, algo que tuviese correspondencia con este viejo estigma de causa-efecto, en ese sentido se explicito una línea de trabajo que se viene haciendo desde hace años, no hubo ninguno que fuese simplista.

      Estas Jornadas, las elecciones en la A.A.T.O. con dos listas, me parece que tenemos una buena época.

      Ahora , ustedes hacen una Revista, me parece que venimos terminando bien el siglo.

 

 

 


 

 

 

 Nota

Apunte para los T.O. de la RISAM

(Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental)

 

 

      ¿Por qué T.O. en Instituciones Psiquiátricas?

      Sería superfluo, dice Basaglia, extendernos ahora en descripciones del estado de pasividad, de apatía y desinterés en que viven los enfermos en estas instituciones “estado de regresión que ha sido sobrepuesto a la enfermedad originaria”.

      El la institución de tipo manicomial, que hoy por hoy es la prestación que “atiende” más pacientes, hacer pasar el día es una sucesión de actos puramente pasivos y vividos como tal por la totalidad de la organización.

     Los enfermos esperan el horario de las comidas, interrumpidos por alguna actividad definida como “pasatiempo”, pasa el tiempo, no para ganarlo.

      Para disimular mejor estos sucederes dice Hochmann, se crea a veces una suerte de trabajo: pegar etiquetas, hacer algún dibujo y se lo bautiza como Laborterapia, el enfermo trabaja para su bien. “La repetición mecánica, la estereotipia de los gestos psicóticos, la inmovilidad se desdibujan en esta parodia de tratamiento y trabajo que representa el armado de broches, la Laborterapia así hecha deja la conciencia tranquila. El trabajo es salud”

      Las alternativas que se le ofrecen a un paciente crónico suelen estar entre formar parte del “zócalo humano, única decoración de las salas”(Basaglia) ser admitido en el escuadrón de trabajadores adscriptos a los servicios generales sin sueldo, o bien hacer dibujos en Laborterapia.

      La resignación completa a la pérdida de su individualidad para poder subsistir, se puede reeditar, descarnadamente. El motivo que lo ha traído a la institución queda ahora cristalizado.

      El problema del trabajo (Basaglia) de las actividades hacia las cuales estimular a los enfermos apáticos, indiferentes, abúlicos, es fundamental. El objetivo principal es la reconstrucción de la iniciativa personal, de la espontaneidad y de la capacidad creadora mutilada, en principio por la enfermedad y sucesivamente destruida por la institución.

      El trabajo para adquirir valor terapéutico debe ser ocasión de encuentro, de relaciones interpersonales, de estimulo de una espontaneidad creadora, destruida. De esto se trata la Terapia Ocupacional.

      Trabajar con los pacientes en la organización de la vida cotidiana, proponer o acompañar un hacer productivo, en tanto tenga un rédito, en principio para si mismo, es tarea que realizamos los terapistas ocupacionales, nuestra formación nos propone que nuestra “escucha” implique palabras y actos y esto es muy complejo.

 

      ¿Por qué T.O. en internaciones a corto plazo o tratamientos ambulatorios?

      Fiorini ubica la Terapia Ocupacional como una forma de Psicoterapia que “orientada según la comprensión dinámica del paciente constituye un nuevo campo de aprendizajes, de expresión motriz y actividades grupales”.

      Junto con otras técnicas colabora en el proceso terapéutico. Uno de sus aspectos seria el de proponer cambios en la organización de su vida diaria, vínculos, actividades, tiempo libre, aperturas a nuevos cambios de interés.

      Ahora, cómo articular los distintos recursos terapéuticos plantea numerosos interrogantes. Fiorini se preguntaba cómo podían efectivamente entrelazarse y a partir de que datos, desde qué espacio se podían hacer reajustes o detectar necesidades del paciente. Desde su experiencia dice: se desprende que no hay técnicas más valiosas o más eficaces que otras para producir cambios, lo que llevaría a reconsiderar una vez más, la jerarquización de nuestra cultura psiquiatrita que tiende a mantener, por ejemplo, para las psicoterapias verbales”.

      La eficacia de cada recurso terapéutico depende de los otros, y cualquiera puede iniciar, revelar o modificar una línea diagnóstica o terapéutica.

      Hochmann ubica la reunión equipo como el mejor instrumento para reconstruir la institución. Pensar la tarea desde un equipo multidisciplinario con la participación de técnicos y formaciones particulares, valiosas todas, en un sistema de Inter.-relaciones, suele ser “un descubrimiento que puede generar mucha ansiedad, el médico, por ejemplo, después del largo y difícil camino que lo condujo al oficio de Psiquiatría, desea gozar de una cierta jerarquía y privilegios. Necesita mucha fuerza personal para llegar a considerar que un colega de otra disciplina es un igual como Psicoterapeuta” (Hochmann). Igualdad que no significa in diferenciación, lo valioso estará en lo distinto.

 

 

    

    ¿Formación Interdisciplinaria?

      En el Tratado Médico Filosófico sobre Alineación Mental (1801) Pinel insiste “en la importancia de la higiene y la alimentación, así como la de capacitar y modificar la conducta del personal por sobre la acción de la farmacología”.

      De formación común estaría hablando. En principio desde la reunión equipo, como espacio para pensar conjuntamente.

      Vale recordar también que lo que trascendió con el nombre de “dinámica de grupo” surgió en parte por lo que Kurt Lewin pudo desarrollar como estudio teórico acerca del pequeño grupo.

      Los inicios se remontan a 1947, en un pueblo de Nueva Inglaterra donde la riqueza de ese grupo estuvo dada particularmente por la conjunción de disciplinas (universitarios, ejecutivos, sacerdotes, médicos, trabajadores sociales). “Está previsto que los participantes aprendieron en el grupo a transformarse, a su vez en entrenadores (trainers) y a poner sus nuevas técnicas o enfoques al servicio de su pequeño equipo de trabajo”.

      Años después Pichon Rivière rescata algunos conceptos de Lewin, para pensar acerca de Campos de Interacción y conductas.

      También Rivière trae el concepto de E.C.R.O. (Esquema Conceptual Referencial Operativo) como “requisito” para que un grupo, un equipo de trabajo funcione o intente hacerlo, de manera coordinada.

      El concepto de E.C.R.O. también es tomado por David Liberman en Comunicación y Psicoanálisis.

      La idea de funcionar desde un mismo esquema referencial, hace posible que se pueda hacer un enhebrado consecuente de las diferentes psicoterapias, de lo contrario las distorsiones, interferencias o antagonismos se multiplican con tanta facilidad como disciplinas intervengan.

      Desde aquí, que para quien rescate el valor de la tarea interdisciplinaria, se hace necesario un correlato en la formación común.

      A nivel privado, es para algunos un espacio ya constituido que seguirá su evolución según la inquietud o deseos de los profesionales.

      El centro de Estudios en Psicoterapias (CEP) que coordina Héctor Fiorini abrió desde el año ’81 un espacio para Terapistas Ocupacionales, dentro de la formación de post-grado.

      Desde el ámbito estatal, la RISAM (Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental) quizás haya sido un buen intento en estos últimos años, ahora casi fallido. Que “este es un periodo difícil” o “que la Terapia Ocupacional es un lujo para nuestros manicomios”, son razones de categorías diferentes: la primera verdadera, la segunda falsa, que no alcanzan a justificar un cierre a la formación.

      Nuestra profesión a nivel mundial, nace con los asilos psiquiátricos y ha sufrido las mismas vicisitudes que las instituciones.

      En el país nuestra profesión viene desarrollándose desde hace 30 años, sin prisa pero sin pausa.

      Quizás en este momento no se considere oportuna la formación conjunta. Son períodos, que se suceden, seguimos más allá de los períodos y los profesionales, jerárquicos.

 

      Nota: Este apunte, ahora abreviado, surge como apoyo a la preocupación de los T.O. residentes de la RISAM, ante la inminencia de un cierre parcial de la misma. A fines de 1989 se confirma el cierre a Primer año para terapistas ocupacionales Asistentes Sociales y Enfermeros. La RISAM es por el momento para Psicólogos y Médicos.

      Los T.O. Residentes continúan cursando en el año 1990, los T.O., Ana Hernández y Adriana Molina son elegidos por votación (interdisciplinaria) para desempeñar las funciones de Jefes de Residentes junto a colegas de otras disciplinas.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

HOCHMANN, J.: Hacia una Psiquiatría Comunitaria. Ed. Amorrortu.

BASAGLIA, F.: ¿Qué es la Psiquiatría? Ed. Punto Omega.

FIORINI, H.: Teoría y Técnica en Psicoterapia, Ed. Nueva Visión.

RIVIERE, P.: Teoría del Vínculo. Ed. Nueva Visión.

LIBERMAN, D.: Comunicación y Psicoanálisis. Alex Editor.

WILLARD Y SPACKMAN: Terapia Ocupacional. 6ª. Ed. 1984.

Una Perspectiva Histórica en Terapia Ocupacional. Traducción al portugués de circulación interna: Jussara Pinto; revisado por Michelle Hahn.

 

 

 

 

 


 

 

Las Psicosis en la Institución*

 

 

 

Si bien el tema de las Jornadas es sobre Psicosis, intento tomar aquí como punto de reflexión algunas cuestiones que suceden en la Institución. Institución como lugar, donde históricamente han sido enviadas las personas que por sus síntomas aparecen, como lo que la Nosografía denomina Psicosis. Los primeros Hospitales Psiquiátricos, los Asilos, partieron de la idea de ofrecer permanencia y custodia. Pero junto con estas personas “que son enviadas”, a las Instituciones (por sus síntomas), también hemos ido llegando otros, algunos hemos sido enviados, por nombramientos que finalmente aceptamos, también porque lo solicitamos, gestionamos, elegimos. Intentamos, que el Hospital, sea de Día noche o ambos, recupere su significado, como lugar de transito y cura.

      Entre lugar de permanencia versus transito, entre custodiar la locura versus la cura transcurrimos, a veces los equipos terapéuticos, como en la Psicosis, entre la incapacidad y la omnipotencia.

      Están ELLOS, los pacientes, y NOSOTROS los terapeutas, también hay punto de encuentro, en el que estamos, ambos, punto de partida para el espacio terapéutico, y tampoco alcanza.

Terapeutas y pacientes, en la medida que haya intercambio, estamos juntos, convocados si, por situaciones diferentes. A ambos nos engloba la Institución. Aquí también es una cuestión de números, como en la Psicosis. No se llega al 1 si no se pasa por el 3. Para que pacientes y terapeutas seamos dos, es imprescindible que aparezca un tercero, lo teórico, lo social, que nos ayude a discriminarnos.

 

 

 

*Trabajo presentado en las Jornadas sobre Psicosis. Organizadas por el Hospital Ferroviario, Capital Federal, 1989.

 

 

 

 

Nos debatimos los equipos entre la fusión y la discriminación. En las Instituciones, también en las pequeñas, siempre hay un asilo que intenta renacer, pasando como un rodillo que aplasta las particularidades de cada persona, como sujeto.

      Cuando el tercero no esta, el par como dos discriminados, sólo es una apariencia, sustentada en una ley, que como tal es falsa, antojadiza si se quiere.

      Jaques Hochmann ha desarrollado el tema, de cómo juegan estas leyes, de defensa y locas, frente a la locura.

      Puedo sólo tomar algunos puntos que entiendo nos suceden en las Instituciones, suelen ser momentos, ciclos, períodos.

La 1ª. ley es la de HOMEOSTASIS, equilibrio dinámico para que todo siga igual. Sea previsible.

      “¿Qué le pasa a Juan?”, se pregunta, “vino la madre y siempre se pone loco”, “¿Qué pasa con Pedro?”…”Y todos los diciembres se deprime”. ¿Cuántos fines de año habrán transcurrido?

      Oponerse a la ley de Homeostasis suele ser difícil. Cuando en un Hospital Psiquiátrico se organizo el Servicio de Terapia Ocupacional, algunos pacientes dejaron de ir, uno dijo que “era un lugar muy organizado”, seguramente al paciente delirante le ofrecieron algo más que las interminables dibujos de sus delirios, o al que hacia telar, hace 6 años, le dijeron que además había otras tramas que tejer.

      Hace un tiempo en la Institución donde trabajo (1) se acercaba el cumpleaños de un paciente que vive en un Hostal (un espacio intermedio entre el tratamiento ambulatorio y la internación), la familia sostenía que todos los cumpleaños se enloquecía aun más. Cómo seria este año, el dialogo renovado, “¿Qué le pasa?” y…”se acerca el cumpleaños”. Pero el terapeuta tratante, propone, una reunión antihomeostática, con la familia y el equipo de la Institución para organizar el cumpleaños con tiempo. La familia acepta se festeje en su casa, creo que hasta hablamos del menú, pero una semana más tarde suspenden la propuesta porque los amigos “rompían todo”. (Hasta le habían robado un paraguas).

      La Coordinadora del Centro (2) nos propone al Equipo, que el paciente festeje el cumpleaños en el Hostal, lugar donde por el momento vivía, sábado a la noche, con sus amigos y los pacientes que convivían en la Institución. Si bien contábamos con recursos humanos y económicos para cubrir la fiesta, el vértigo que sentí hasta el día que paso la reunión fue interminable. Coordino el espacio del Hostal, a regañadientes había aceptado la propuesta. Las preguntas eran, porque innovar justo en el Hostal y a la noche, porque no en el Hospital de Día y de día, como siempre, a la hora del te, con los de siempre, Ellos y nosotros.

 

(1)     C.P.I.( Centro de Psicoterapias Integradas).

(2)     Lic. Marta Augé.

 

 

     

 

 

Si algo hubiese salido mal, si el paciente hubiera desbordado o los amigos roto, aunque sea una planta de mi taller, hubiera dicho “¿Viste? Innova”. Pero no sucedió, este año no se desbordo, tuvo lugar para una alternativa. La Homeostasis ofrece equilibrio, repetición cíclica, el cambio con sus riesgos, intercambio. A los cuatro meses festejamos otro cumpleaños.

      A la segunda ley se ubica en relación a la HOMOLOGIA. Es necesario que haya uniformidad, que todos sean tratados igual. Hochman lleva esto a lo cotidiano, plantea que el tema es “café con leche para todo el mundo” o “café negro para todos”, pero de ninguna manera “como quiera cada uno”.

      En un trabajo de supervisión, una T.O. de un Hospital, planteaba que un día, intenta ayudar en la cocina (ya que había poco personal) en distribuir el almuerzo para los pacientes del pabellón, había naranjas y bananas de postre. La T.O. planteaba poner a disposición todo, pero la mucama planteaba a ultranza, o unas (naranjas) u otras (bananas), si no “se pelean”. Aparecen diferencias, opciones que no están permitidas. Todos juntos. “Mucha psicoterapia y los baños sin cerrojos”, clamaba un rebelde.

      También esto juega en los diferentes sectores o servicios de una Institución. Si hay una subvención se trata de repartirlo por igual en cada servicio, funcionen bien o no.

      Hace unos años, en un Hospital Polivalente, Terapia Ocupacional funcionaba en un Hospital de Día. Como no contaban con materiales ni dinero, las Terapistas organizan una fiesta donde venderían sándwiches, propuesta que fue aceptada por el Director.

      Lograron recaudar fondos, alguien, los T.O. , un espacio, el Hospital de Día, había logrado un autoprivilegio, el Director destino lo recaudado para comprar estetoscopios.

      ¿Alguna parte de esta ley estará presente, en aquellas viejas recetas magistrales, que atañen a los distintos integrantes de un equipo? El psicólogo debe atender 50´ en un consultorio, y el paciente psicótico se sienta, en la mesa de la cocina, un rato, porque después, se para. “No sé por qué”, dice.

      Desde Terapia Ocupacional,”que tejido, no es para pacientes psiquiátricos”, dijo alguien o que “el telar es bueno para los obsesivos”, como si todos los pacientes psiquiátricos fueran iguales, o, en un intento de acceder a la nosografía, todos los obsesivos son calcados.

      Cómo cuesta este desafío cuando damos aval a que un paciente salga a dar una vuelta y a otro no, que uno elija actividad, y a otro se le sugiera, o se le indique “¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Acaso soy distinto?”, sí, es posible que estén en momentos diferentes, y además sean distintos.

      Cuando la ley de la HOMOLOGÍA ronda las Instituciones, la igualdad se caricaturiza en la indiscriminación.

 

      Por ultimo, mencionaría el tema de las jerarquías, y esta mirada específicamente desde nosotros, los terapeutas en el trabajo en equipo.

      Las jerarquías, tomadas como lo que se espera de un rol determinado, del rol del médico, por ejemplo, que sea jefe de algo.

      Las jerarquías, suelen incluir una suerte de cerrojo invisibles, un poder oculto, que confunde, el que parece no lo tiene, ¿Quién lo tiene?

      En Asamblea de una Institución los pacientes reclaman ampliar el horario de llamados telefónicos, el equipo terapéutico lo piensa, los coordinadores reflexionan acerca de pros y contras, dan el sí, la Administración finalmente da el no.

A una Terapista de un Hospital general, le encomiendan tomar el espacio de recreación , de la sala de la Clínica. El médico autoriza el uso del televisor por la noche, el enfermo lo apaga.”¿Con quien tengo que hablar?”, con el enfermero, claro.

      Sabemos que este poder oculto no sólo esta al servicio de obstrucción, a veces hace al crecimiento o al buen funcionamiento, pero como es oculto no tendrá reconocimiento social ni económico.

      Del trabajo interdisciplinario, que como tal incluye espacios propios  y comunes, entiendo la reunión de equipo (espacio común), como el eje de la tarea, el mejor instrumento para reflexionar, detectar, cuestionar las contradicciones permanentes y a veces trágicas.

      En la reunión de equipo, las jerarquías se atenúan, se ven éstas en función de responsabilidades, cada uno participa con su técnica y formación particulares. Lo valioso estará en lo distinto.

      Retomando la idea, de que en cada Institución hay un asilo al acecho, no hay Institución ideal, el desequilibrio nos favorece, no tengo nada (la incapacidad), ni tengo todo (la omnipotencia). Siempre falta algo.

      Esa es la cuestión.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

AUGE, RUIZ, PAGANIZZI. Equipo Interdisciplinario. Entre la integración y la discriminación. Publicado en Correo de la Salud Mental, Nº 10, Año II.

FIORINI, Héctor. Teoría y técnica en Psicoterapias. Cap. V. ed. Paidós.

HOCHMANN, Jaques: Hacia una Psiquiatría Comunitaria 3. La Institución. Ed. Amorrortu.

PAGANIZZI, L.: Terapia Ocupacional y Psiquiatría. II Congreso Nacional de Terapia Ocupacional 1988.

RODRIGUEZ P., VACCARI, G.: Más allá de los sonidos. Jornadas de Musicoterapia en Salud Mental, 1987.

 

 

 


 

 

 

Equipo Interdisciplinario:

Entre la integración y la discriminación*

 

Lugar de las instituciones privadas en salud mental en la asistencia a la comunidad

 

Resumen de trabajo:

 

Objetivos:

 

     Desarrollar el tema de nuestra concepción de trabajo en equipo interdisciplinario.

 

Metodología utilizada:

 

a) Conceptualización sobre la experiencia  de un equipo interdisciplinario trabajando en hospital de día.

b) Reflexión, discusión, análisis, y conceptualización teórica, de la experiencia realizada.

c) Investigación bibliográfica sobre el tema.

 

Conclusiones:

 

     Que el trabajo en equipo interdisciplinario se juega, en la dialéctica, entre la integración y la discriminación y entre el individuo y el grupo. Esto sólo es posible si se dan determinadas condiciones institucionales que especificamos en este trabajo.

 

 

*Trabajo presentado en el I Congreso Nacional de Instituciones Privadas en Salud Mental, Capital Federal, 1986.

*Autores: Lic. Marta Augé, T.O. Liliana Paganizzi, M.T. Mauricio Ruiz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Todos somos semejantes, es decir, sustituibles

eventualmente; todos, sin excepción alguna;

 pero no somos indistintos; somos, incluso

 diferentes y distintos.”

Gennie y Paul Lemoine

 

Trataremos de abordar, en esta presentación, el tema del trabajo en equipo interdisciplinario, práctica que venimos desarrollando desde hace tiempo y que, frente a esta posibilidad que nos ofrece esta convocatoria, nos plantea un grato desafío.

     A pesar de cierta trayectoria en esta tarea conjunta, atención de pacientes graves en un hospital de día, lo grave es nuestra dificultad en plasmar en un trabajo teórico, nuestra experiencia, reflexión y conceptualización sobre ese tema.

     Hemos caído en la cuenta, que nos ha resultado más1 fácil poner la mira en la atención de los pacientes, pero aquí la llevaremos hacia nosotros mismos. Nos sorprende al trabajar sobre este tema lo aprendido de otros, colegas y pacientes y de nuestra propia practica. Entendemos que un modo de llevar la atención a este punto es hacer referencia a la experiencia compartida, anterior y actual, el hacer un desarrollo de nuestra concepción del equipo interdisciplinario y dar cuenta de nuestra modalidad de trabajo:

Todos hemos tenido experiencias anteriores en instituciones de salud, y de ellas hemos aprendido mucho: “Aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo”. En esta experiencia de llegar a una institución para trabajar con otros, nos encontramos con una historia y una cultura que nos preceden a la que nos conformamos, leyes, marcos, discursos, un orden económico y modalidades de pensarse y trabajar que no siempre nos representan, es decir hay algo ya establecido. Frente a esto nos preguntamos e intentamos conocer cuál es el modelo de equipo interdisciplinario que propone la institución, cual es el que intenta construir cada integrante y cuál es el posible. Esto genera malestar, pero también tranquiliza, saber que hay un orden que podemos cuestionar porque es impuesto por otros, que no es el nuestro, y en todo caso que hay otros responsables de nuestra incomodidad. Cuando se siente la imposibilidad de poner en juego la verdad personal, se establece una única y eficiente que circula por distintos lugares de la institución: algunas veces los supervisores, otras la Dirección, el jefe o coordinador, los pacientes, otros equipos o especialistas a los que desconocemos, pero que desde el desconocimiento de su posición y la necesidad que haya alguien que detente este lugar de verdad, se los constituye en los poseedores de la misma.

     Pero esto ya está hablado, que falta un nivel de apropiación, de participación, en todo caso hay una respuesta que tranquiliza, que la tiene otro que no soy yo, hay algo en la construcción que no se comparte, hay una responsabilidad que se elude.

     Entonces muchas veces en situaciones de imposibilidad de práctica de la libertad se construyen refugios: en la teoría, en la individualidad, en la especificidad de un rol, en la afectividad. Pero de todos modos la institución protege, avala, legaliza una practica con otros, un posible crecimiento.

     Ahora bien, ¿es posible salir de estos refugios, de esta protección, mantener la individualidad, y sin embargo sustentar una tarea en común?

     Este punto, creemos es al que le hemos dado más cuidado de todos y el que nos ocupa: el de compartir sustentando una identidad que constantemente se va a poner a prueba a partir de la existencia de los otros. Es por ello que creemos que un equipo interdisciplinario  debe estar conformado por profesionales que sustenten una identidad profesional tal que les permita complementar la actividad de los otros sin confundirse con ellos. Un lugar de encuentro es la ideología terapéutica. Nos servimos del trabajo realizado por la comunidad de Malgrad de Mar (España) sobre la conceptualización respecto de un trabajo institucional y un acercamiento a la comprensión de hecho psicótico. “Concebimos –plantean- la psicosis no como una estructuración del sujeto en torno a un agujero, a un lugar vacío. Estructuración imposible por tanto”.

     “Prisionero de una dualidad angustiante, ausencia del otro simbólico que lo hace desesperarse en una lucha a muerte con ese otro imaginario que no es más que él mismo. O sea, falta una ley que regule y ordene el caos en el que se halla inmerso. La institución, por tanto debe tener en cuenta estos aspectos básicos y tratar de ofrecer este lugar de referencia al orden simbólico, o sea a la ley. Esta no puede ser ambigua, hemos de ofrecerle la posibilidad de una estructura normativa que lo ordene, lo normatice.”

     En referencia a esto para desarrollar nuestro trabajo entendemos indispensable una ideología de funcionamiento que sustente esta ideología terapéutica.

     Este lugar se constituye a partir de tres puntos básicos que reglamenten la interrelación de los miembros del equipo:

q          El establecimiento de la comunicación de ida y vuelta que involucra en la mayor medida posible a toda la institución.

q          El sistema de las decisiones por consenso de manera que cada profesional esté identificado con los objetivos del Centro, en los cambios, en sus éxitos y fracasos.

q          El desarrollo dinámico de una ideología terapéutica que refleje las actitudes, las opiniones y funciones de los miembros de la institución.

 

Para desarrollar todas estas ideas incubadas en otros espacios es que decidimos fundar nuestra propia institución a la que llamamos Centro de Psicoterapias Integradas. Nuestro está conformado por profesionales de distintas áreas de la salud: Médico, Psicólogos, Musicoterapeuta, Terapia Ocupacional, Coordinador de Trabajo Corporal y Profesora de Plástica que ejerce aquí un rol de agente de salud mental. Realizamos dentro de la institución tareas en equipo (en los Grupos Terapéuticos Integrados) y tareas individuales en nuestros propios talleres y consultorios. La idea de formar el Centro surgió a partir del deseo de cada uno de nosotros de poder unificar la practica privada con el trabajo en equipo, pensando que esto propiciaría el desarrollo de los proyectos individuales y grupales.

     Llamamos a nuestro Hospital de Día, Grupos Terapéuticos Integrados, porque pensamos que cada actividad grupal es una psicoterapia de grupo en sí misma, ya que la ley circula en todos los espacios en tanto terapéuticos. Por ello es que excluimos la jerarquizaron que supone, espacios terapéuticos fundamentales y otros subordinados. Esta misma concepción se revela en nuestra forma de asociación económica, en la que participamos igualitariamente en responsabilidades y derechos.

     Pero, ¿cómo se sostiene todo esto? No es tarea fácil, cada integrante debe asumir el riesgo de poner a prueba sus conocimientos ante los otros, pero también esto posibilita el camino hacia su enriquecimiento y el de los demás. Es en esta dialéctica que se juega entre la integración y discriminación, entre el individuo y el grupo, el trabajo en equipo.

     Las distintas disciplinas, Medicina, Psicología, Terapia Ocupacional, Musicoterapia, Trabajo Corporal, Plástica, convergen en la reunión de equipo, lugar en donde confluyen lecturas parciales, desde donde se puede intentar un conocimiento más global del fenómeno. Hay otro espacio de encuentro y de conocimiento del modo de trabajo del otro, es en donde hay un psicoterapeuta coordinando en grupo la actividad que le es especifica y otro terapeuta que va a acompañar la tarea, pudiendo intentar cierta lectura que luego puede ser confrontada.

 

Si bien quien está a cargo del grupo es quien propone un encuadre, un marco de conocimiento y técnicas, intervenciones y recursos que les son propios, la compañía del otro permite el sostén de ese rol.

     Hemos hablado de cierto adentro, de la constitución del equipo interdisciplinario, de nuestra ideología, forma de trabajo, de algún modo diciendo que hay un posible camino entre la integración y la discriminación. Pero estaríamos entrampados en la especularidad de nuestro discurso si no escucháramos a otros y si no necesitáramos ser escuchados y autorizados por otros. Por eso el intercambio con los terapeutas individuales y/o familiares, otros equipos, e instituciones y la familia del paciente. Esta posibilidad de presentarnos en sociedad.

     La palabra integración aparece en el titulo de este trabajo, en el nombre de nuestro Centro, en la manera de denominar nuestros Grupos. En nuestro decir aparece como un tema que nos ocupa. La integración pensamos, quizás sea para nosotros una búsqueda, de ese objeto ausente, por ello nombrado, por ello llamado. Una ilusión nos convoca.

 

BIBLIOGRAFIA

 

MAXWELL, Jones: Más allá de la comunidad terapéutica.

FIORINI, Héctor J.: Teoría y Técnica en Psicoterapias.

LEMOINE, Gennie y Paul: Teoría del Psicodrama.

POMMIER, Gerard: Acerca del Lacanismo (entrevista “La Razón”)

MANNONI, Maud: La educación imposible.

CELLA, Agustín y otros: Psiquiatría de Sector- Modelo Asistencial.

TISMINETZKY, Mario y otros: Salud y Enfermedad.

 

 

La integración empieza por casa*

 

 

     La languidez que no es hambre, languidez y palidez, tan pálida como esta hoja en la que intento escribir.

     Mi cuerpo, mi sensación de languidez, correspondida, casi como una metáfora con el intento de participar en este tema de integración psicosomática.

     Languidez y la hoja blanca: cuerpo, pensamientos, actividad, afecto.

     Soy terapista ocupacional y desde aquí “intento hacer frente”, ya mis compañeros “me han dado una mano” y Felipe** “el puntapié inicial”.

     La hoja blanca se va poblando, me voy tranquilizando, mi languidez disminuye, la correspondencia es parcial, me ha ayudado con un par de medialunas.

 

La integración psicosomática

como forma de trabajo interdisciplinario

 

     Los terapistas ocupacionales hemos ido ganando un espacio en los equipos. El primer lugar de reconocimiento sin duda tiene que ver con que “somos hábiles con las manos”, luego que Terapia Ocupacional es “el lugar donde los pacientes hacen cosas con las manos”. Esto es tan cierto como que escribo con la mano y camino con los pies. Pero en esta actividad, escribir, con mi mano, también esta la languidez, que luego fue dolor de cuello, está el pensamiento y las ideas en el qué y cómo escribirlo, está el para qué y el destino de lo escrito, que produce por cierto una emoción diferente a escribir una postal e vacaciones.

     El qué hacer, cómo y para qué son interrogantes que aparecen en Terapia Ocupacional, abriendo múltiples espacios. Espacios donde el paciente podrá reconocerse o descubrirse en la relación con el material, el terapista, el grupo.

     El material, esencia de la actividad, aparece como otro, distinto al sujeto, con un lenguaje propio, particular de lo inanimado, el material puede ser explorado, tocado, modificado.

     EN esta modalidad suelen aparecer propuestas inalterables, inalterables en tanto se quiera concretar una idea. La cerámica plantea un tiempo de secado que no es alterable por la posible ansiedad del que haya modelado. El tiempo externo se impone, se construye una pequeña historia, el ayer es distinto al hoy, aparece “¿cuánto tiempo tengo que esperar?”, “ ¿cuánto tiempo puedo esperar?”, “¿cuál es mi tiempo de espera?”. En relación al terapista puede aparecer cierta demanda: “¡Mire que quiero regalársela a mi hija esta tarde!”. El terapista puede conocer el tiempo de esa arcilla y a través de ella cómo juega el tiempo del paciente. En este juego de tiempos y diálogos, aparecen los monólogos: una pieza recién barnizada es llevada por una mano que chorrea barniz, por un cuerpo rígido de un sujeto que no puede esperar. Estamos tomando solo un aspecto del interrogante ¿cómo? Cómo interviene la función tiempo, tiempo propio, interno, y tiempo ajeno.

 

 

*Trabajo presentado en el Congreso de Medicina Psicosomática. Mesa: Alternancia entre Psicosis y Patología Psicosomática. Buenos Aires, 1986.

** Dr. Felipe Díaz Usandivaras, Director de Témpora, Institución psicoterapéutica.

    

 

 

 

 

 

 

 

Aparece también la relación con el espacio, el espacio geográfico para ser ocupado, recorrido o ganado por la propia motilidad. La motilidad es un espacio propio para la modificación de materiales: de trozo de cuero a billetera, de trozo de madera a caja. Aparece nuevamente el dialogo, si antes miramos la función tiempo, ahora podemos mirarlo en términos de demandas motoras: fuerza en el sujeto y resistencia en la madera, control de la fuerza en tanto si es poca la madera no es cortada, si es mucha el material se rompe, el serrucho se traba.

     La caja terminada, la billetera, la vasija seca plantean la distancia o cercanía entre lo que pensaba hacer y lo que realmente ha podido. La distancia entre la realidad interna y externa. La actividad es un medio, y a la vez un lugar generador de formas de expresión, comunicación y aprendizaje. Aprendizaje en tanto el paciente pueda conocer o reconocer algo de sí mismo. En este proceso interviene el terapista, observador y partícipe, haciendo una lectura de estos diálogos preguntando, interviniendo desde la palabra o desde la técnica, ofreciendo material para abrir el campo de la experiencia.

     Así, pensar que en la realización de una actividad, en la construcción de un objeto concreto intervienen solo las manos del paciente seria tan ingenuo como pensar, que, cuando en otra época, el novio “pedía la mano” de la novia, el padre entregaba sólo la mano.

     Si la “ buena integración empieza por casa” el planteo es que el paciente no “hace” en un lugar, “siente” en otro y “piensa” en los grupos psicoterapéuticos, sino por el contrario se juega un sujeto en su totalidad en todos los espacios posibles de ser abiertos por un equipo interdisciplinario.

     En esa totalidad como sujeto, el paciente traerá maneras particulares, primacías de algún lenguaje como forma de expresar lo que le pasa.

     Llega a la Institución, Psicoterapéutica, cuando ese soliloquio corporal, esa manera particular de lenguaje ha sufrido alguna ruptura. Desde un intento de suicidio, una crisis maníaca, una depresión intensa aparece una historia de 15 años de asma, 10 de jaquecas, no suele ser entonces éste el motivo de su llegada, sino aquel, el de la ruptura. Desde ahí empezamos: “yo con las manos no sé hacer nada”, “dígame qué hacer”, “¿qué puedo hacer:”, “¿qué quiero hacer?”, sí, también con las manos.

 

REFERENCIAS

 

LIBERMAN, David: Del cuerpo al símbolo.

 

 

 

     

     

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde la Terapia Ocupacional *

 

 

…pies rotos

placares en cajas,

las cajas en las manos.

Aquí, si

son las manos

las que sostienen el servicio,

transitando pasto,

pasillos y escaleras.

 

A los terapistas Ocupacionales del

Hospital José T. Borda

que habiendo perdido

el espacio físico del servicio

han confirmado el terapéutico

junto a los pacientes, que no abandonaron

y el profesional

con la organización de estas

Primeras Jornadas de T.O. en Salud Mental

este trabajo,

que intenta ser prolijito.

 

En estas Jornadas traigo una lectura técnica de situaciones clínicas, tres situaciones clínicas de un mismo paciente.

Estas tres situaciones plantean, resumidamente, por cierto, el paso de un paciente por espacio de unos diez meses por la Institución donde trabajo(1), en particular por el espacio de Terapia Ocupacional.

Parte del material que traigo fue presentado en un ciclo de Ateneos que organizó la Institución con el nombre de “Abordaje de pacientes graves”.

 

 

*1as. Jornadas de Terapia Ocupacional en Salud Mental. Htal. José T. Borda, Buenos Aires, 1989.

* Centro de Psicoterapias Integradas.

 

 

 

Los primeros Ateneos fueron acerca del diagnostico y luego estrategias de tratamiento.

La estrategia pensada en principio por el terapeuta individual y luego conjuntamente con el equipo, consistió en terapia individual cinco veces semanales, inclusión en el Hospital de Día, acompañamientos terapéuticos, Hostal y Psicofármacologia.

Todo un dispositivo terapéutico, más la tarea institucional fue una etapa en el tratamiento del pacientes y el tratamiento, dada la evolución, hace pensar que será también una etapa de su vida, y no su vida misma.

Así, en tanta tarea institucional, todo este dispositivo terapéutico, resulta fácil, y por qué no, a veces cómodo, perderse.

Como forma de empezar a hablar del espacio de T.O., como forma de justificar y también comprender el valor de lo aparentemente minúsculo, tomo algunas reflexiones del Dr. Montagut, que en un trabajo suyo, cita a León Felipe quien, respondiendo acerca del ser de la poesía, dice:” Si al deshacer el verso, aventar las palabras, quitar la rima, el metro, y hasta la idea misma, si quitado todo eso, queda algo, eso es la poesía”.

Así, en el tratamiento institucional, debemos construir el verso, respetar la métrica, armonizar la rima, hasta que todo pueda ser deshechado, y aparezca la personalidad del paciente, las preguntas o respuestas desde sus propios labios.

Así entonces, armonizar la rima, respetar la métrica desde cada espacio terapéutico.

En cada espacio terapéutico aparece el paciente, como en la holografía, esa técnica asombrosa de fotografía tridimensional, donde cada partícula lleva la imagen del todo, cada espacio también lo tiene, más, es en la reunión de equipo donde reflexionando conjuntamente podemos ver la foto tridimensional más grande, quizás podamos ver al paciente.

Tomo al fin, el espacio de T.O., de un paciente varón de 22 años, estudiante. La familia consulta al terapeuta ya que presenta situaciones sumamente violentas, dice querer matar a su madre con la convive. Tiene un hermano. El padre se separó de su madre y del grupo familiar cuando el paciente tenia tres años. Fue a vivir al sur del país, residencia que aun mantenía en el periodo de tratamiento al que me voy a referir.

Otros datos de su historia, prefiero que aparezcan en la tarea, tal al forma que trabajamos, la historia la va trayendo el paciente con palabras o con hechos, repitiendo, rectificando, conociendo o reconociendo, eslabonando situaciones.

De los diez meses voy a puntualizar tres actividades, que implican momentos diferentes.

 

1ª. actividad

 

Corresponde al primer día de Hospital de Día.

(diapositiva) 1

proyecto: Collage.

materiales: acuarela, papel, plasticola.

Este punto “un collage” es el “que”, qué se hizo, pero planteo como interesante el “cómo” de la realización, el transcurso, lo que no se va en un proyecto terminado, que como tal es resumen de una situación, o varias.

Mientras el paciente, patea por momentos la mesa, grita que quiere que su padre le compre un departamento, estruja los clasificados de un diario e insulta a las mujeres, a los gritos, estamos en el espacio de T.O. Acompañados, él y yo por un acompañante, un enfermero que cuidándome, cuida al paciente y cuidando al paciente me cuida a mí.

Saco algunos materiales, los pongo sobre la mesa. Comienzo a pintar lentamente, al son de las palabras del paciente, después de un buen rato sin mirarme me dice:

 

(paciente):-¿Qué haces?

(T.O.):-Pinto.

(paciente):¿Qué pintas?

(T.O.):-No sé, pinto algunas cosas, de lo que decís.

(paciente):-Eso es muy difícil.

(T.O.):-Sí, es difícil.

 

Cuando termino de pintar, se lo muestro, lo estruja y le quita una parte. Entre los dos, con aportes diferentes, hicimos esto que vieron.

En este espacio de T.O., estamos juntos y hay además materiales para usar, transformar, construir o destruir, dejar alguna marca en algo, acompañado o sostenido, si lo necesita y si puede por alguien.

La lectura del paciente, aun en esta situación, era correcta, “era difícil”, encontré una vez más que el encuadre, servía para organizar, en principio, al terapeuta.

Sujetos y objetos concretos. Ahí comenzamos dentro de cierto orden, a danzar al ritmo del paciente, hasta que percibiera otros sonidos, también los propios entonces tapados, estaba aturdido por su propia demanda

 

2ª actividad

 

Aproximadamente a los 5 meses.

Proyecto: modelado en arcilla.

Materiales: arcilla en frío, témperas, barniz.

Hasta esta actividad el paciente viene a Terapia Ocupacional en grupo. Toca temas en la guitarra pacíficos o violentos según el ánimo del día, trae apuntes de la facultad que lo acompañan casi siempre se sienta en una mesita aparte del grupo.

Se conecta verbalmente, con un compañero que lo acompaña en criticar y desvalorizar este espacio, boicotean cuando pueden.

Ha transcurrido esta etapa en la que ha traído a T.O. lo que conoce como forma de organizarse la música y el estudio.

Organizarse sólo o con su hermano ha sido la forma de ir viviendo.

Ahora, mitad en su mesita, mitad en la mesa que comparte el grupo puede tomar algún material de los varios que están siempre disponibles. Materiales y palabras, técnicas o frases que pueden ser escuchadas y en el intercambio quizás resulten nuevas construcciones.

Toma arcilla, es nueva para él, implica intentar un contacto distinto con el material, conmigo y en el grupo.

Acompañado por miles de palabras, risas y cargadas a sí mismo, va modelando.

En sesiones siguientes el modelado se ha secado, accede a pintarlo, luego lo barniza, el barnizado se seca.

Es el primer proyecto que ha tenido secuencia (tiempo de espera, tiempo para dejar, tiempo de retomar) y técnica (ciertas reglas del juego), también aceptación de propuestas mías para concretar lo que se animó a hacer. Aparece aquí, que organizarse sólo no es ya, la única forma de hacer, en la repetición ha aparecido ya una diferencia (diapositiva).2

El modelado es el torso de un hombre y un personaje, como un hombrecito de cuerpo entero, muy pequeñito, que se apoya al lado del otro y sólo así se mantiene.

El paciente y su papá. Asociación que fácilmente aparece pero de sus labios, no de los míos. Lo llevará luego, casi sin decir nada, a mostrárselo a su terapeuta, de la misma manera, vuelve a aparecer en el mueble de T.O.

En el desorden habitual que suelo tener en el taller, han permanecido juntos, casi milagrosamente juntos, el torso del hombre y el hombrecito. Se me imponía así hablar de esto, cómo, el paciente, en aquel momento pudo comenzar a “hablar” así, modelando, lo que el primer día se gritaba.

 

3ra. Actividad

 

Aproximadamente a los 8 meses.

Proyecto: una caja.

Materiales: madera, cola, clavos, barniz, lija.

Herramientas: serrucho, prensa, martillo, escofina.

El paciente vive en el hostal, es a puertas abiertas, sale y entra en la medida que se organiza, para él salir es difícil y quedarse otro tanto.

Dice que le han robado dinero de la habitación, que comparte, se queja una y otra vez de esta situación.

Le propongo construir una caja de madera, que tenga candado. Sí, claro que es posible que alguien rompa el candado o se lleve la caja, se le ocurren estas posibilidades que son bastante conocidas para él, tan conocidas como que pueden ser propias, le digo que si algo de esto sucede quedará más claro el carácter del robo, y que si no es así, le servirá para guardar cosas que él no quiere compartir o dejar al alcance de otros, y además la podrá llevar consigo cuando se vaya de la institución.

Acepta la idea. Compra madera, lo acompaña un paciente del grupo, ahora para construir, no para boicotear.

Trabaja una sesión en el pequeño plano de corte, durante sesiones siguientes habla de la caja, de la facultad, de la relación conmigo, siempre demandante “las herramientas son de última, el serrucho es una risa”, también de lo genio que es por lo que está haciendo. En otra sesión comienza a cortar, se fatiga pero no puede dejar de hacerlo.

Las próximas sesiones habla también de la caja, no le ha salido derecha. El, que calculo el plano de corte a partir de raíces cuadradas y otros cálculos matemáticos, ahora a ojos vista, un lado mide 2 cm más que el otro.

En otra sesión pega, clava y barniza. Después de varios intentos de parte de él y la imposibilidad de comprar el candado, lo hago yo.

Termina la caja, la deja sobre su placard. Desaparece de allí cuando se muda a su departamento.

Quizás pueda vivir en ese departamento que alquiló su padre, ¿y él qué puede hacer por él mismo? Apenas una caja algo torcida y con ayuda. El candado pequeño, frágil, le genera responsabilidad y lo asusta, “¿y si pierdo la llave?”, luego va a lo absurdo “¿y si la dejo adentro y cierro la caja?” Ríe a carcajadas, un poco dolorido.

Algo ha podido ir haciendo con fallas y con miedo.

Al mes voy a su departamento, quiere un poco de ayuda para organizarse. La caja está en el piso de la cocina, vacía. El lugar que pudo construir está, a la espera de contener algo, aun no es tiempo.

Al año lo encuentro casualmente, viene a la institución, para llevar medicación. La caja sigue en el piso de la cocina. “¿Está vacía?” le pregunto. “No, tiene algunas cosas, qué se yo, cosas que puedo tener yo”.

La caja partió de la idea de hacer un lugar, un espacio para sus cosas, en aquel momento no cabía preguntar qué guardaría allí, si apenas era un lugar esbozado, intentábamos que lo fuera, ahora tiene cosas, tampoco cabe preguntar qué guarda, porque él lo sabe y eso es suficiente.

Para eso cuidamos la rima, respetamos la métrica.

 

Referencias

 

Montagut: Abordaje al paciente grave, (trabajo no publicado). Ciclo de Ateneos Abordaje al paciente grave, del Centro de Psicoterapias Integradas, 1989.

 


 

De títere a interprete*

 

 

“Me he esforzado en amar en varias

ocasiones a personas distintas, pero

nunca he llegado al final de mi esfuerzo.

Nunca he ido más allá del esfuerzo de amar,

¿comprende, Director?”

(de El Vicecónsul, de Marguerite Duras)

 

 

Hay un momento en el tratamiento de la Psicosis que se hace imprescindible la participación de otros. Quizá, el reconocimiento por parte del analista de que algo se ha resquebrajado en la transferencia lábilmente establecida por su paciente o bien ante una desorganización del mismo y su entorno familiar; situaciones que amenazan en el mejor de los casos con la interrupción del tratamiento, o con intentos de suicidio y en el peor con la muerte misma. Es allí donde se piensa en una internación o un Hospital de Día.

El Hospital de Día aparece como un espacio donde en principio el  paciente psicótico será contenido y acompañado.

Desde nosotros, pensamos que el cuidado y la compañía que se ofrece al paciente es necesaria e imprescindible, aunque creemos también que la diversidad de actividades le puede permitir desplegar tal vez, una real demanda. Ofrecer espacio para darle una significación a aquello que le sucede, llevar a su término esta significación que a falta de un significante privilegiado, el Nombre del Padre, no puede advenir. Esto es imposible, aunque queda hecha la apertura a un supuesto saber.

 

 

*Autores: T.O. Liliana Paganizzi, Dr. Martín Porthé. Trabajo presentado en Cuestiones sobre Psicosis, Centro Medico Psicológico Buenos Aires, 1ª.Jornada.

 

 

 

Pensar el Hospital de Día como un espacio terapéutico, y no sólo un pasatiempo, desjerarquizar una actividad en función de otra, son conceptos que pueden circular en un equipo, lo intentamos, pero quien va a constituir el Hospital de Día como un espacio de contención o tratamiento, quien va a jerarquizar una actividad en función de otra, será el  paciente mismo.

Traemos aquí una breve historia:

E. es derivado al Hospital de Día, tras una internación de dos meses en una Clínica Psiquiátrica a raíz de un intento de suicidio grave.

Había llevado una vida relativamente organizada, finalizando sus estudios universitarios, y desempeñándose profesionalmente junto a su padre con cierta eficacia, desempeño y relativa eficacia que se derrumban con la muerte de su padre.

“No se integraba a los recreos, ahora se queja porque no puede enamorarse”, dice su madre. Un hermano refiere que este periodo de E. le recuerda los últimos días de su padre: “Decía las mismas palabras, estaba con una fuerte depresión”.

En el primer año de tratamiento de Hospital de Día E. aparece con una suerte de tristeza inconclusa que se prolonga: su padre ha muerto. El ya no puede ser lo que creía que era. Es como una repetición constante de una melodía, los viajes a Europa con su padre, las mujeres que pudo haber conquistado, la certeza de que el pronostico de su padre se cumpliría: “Sos un indolente, te comerán los piojos”. Todo da cuenta de un inminente final. Luego del tercer intento de suicidio que lo lleva a estar internado en Terapia Intensiva varios días, E. vuelve al CPI. Desmejorado físicamente, pálido, ojeroso, enmudecido, repite los recuerdos de sus viajes, repite palabras de otros, otros hacen por él y él, movimientos estereotipados. Ahora fuma con desesperación. “Se lo comerán los piojos”.

Se detectan signos de alucinación; sí, el Diablo lo incita a matarse. A un año de tratamiento, el Hospital de Día como espacio de contención y acompañamiento había cumplido una función precaria. Apenas sabíamos ahora que a E. le hablaba el Diablo. ¿Qué se podía esperar? Seguir trabajando, ¿cómo? Además era fines de enero.

Desde esta desolación común abrimos el espacio de títeres en el Hospital de Día, no fuera que nos comieran los piojos.

3 de febrero.

Le propongo trabajar con títeres. Comenzando por la construcción.

Partimos de tres posibles personajes, más uno, que seria el mío, sin saber cuándo lo usaría ni cómo.

 

17 de febrero.

Hay tres personajes, tres formas diferentes, E. adjudica roles:

·         Una Bruja (b)

·         Un hombre normal ( José: J)

·            Un angelito

 

Construye rápida y verbalmente los datos de los personajes.

Ubico un espacio particular dentro del taller que pasará a ser el escenario. Cuando E. toma los personajes, jugando con ellos

 

 

 

B: ¡Tontito! ¡Tontito! (le pega). Te embrujé y por eso no podés

hacer nada.

J: ¡Sos muy mala, desembrújame!                                            
B: ¡Tontito! ¡Tontito! ¡
Tomá! ¡Tomá! (le pega)               
TO: ¿José no hace nada? ¿Se deja
pegar?                
J: Yo estoy así porque estudié Medicina por influencia de mi

padre, pero no me gusta, por eso hice la crisis. (Le pega a la

Bruja).                                                                                              

 

En la misma sesión, la Bruja y el Angelito...

B: No lo vas a poder ayudar a José, porque cuento con el Diablo que es poderoso.

A: Y a mí me ayuda Dios que es más poderoso que el Diablo. A

José lo vamos a ayudar, no se va a suicidar.

Bruja y José discuten, se pegan.

La apertura que posibilitó esta actividad tiene que ver, con que E., lejos de estar desolado, aparece habitado por toda una suerte de personajes,

es "sede de una pajarera de fenómenos" según dijera Lacan de las Psicosis.

8 de marzo

Aparece un amigo para José a pedido de E. El títere que yo
había hecho. Lo llamará Miguel.

M: José, ¿cómo estás?

J: Mal. Me voy a suicidar.

M: Los que lo anuncian no se suicidan. Vas a mejorar. Vas a ver.

Vas a salir.

 J: No he conocido todavía al verdadero amor. Se llama Marcela,

es rubia y de ojos celestes.

TO: José, ¿quién te lo dijo?

J: Me lo dijo Dios.

Evitando la tentación de precipitarnos en una comprensión de su texto que nos hubiera llevado, pensamos, a inmovilizarlo en una posición incapacitante, nos propusimos soportar nuestra propia incomodidad y que E. hablara allí el tiempo que fuera necesario.

Parecía un momento propicio para la emergencia de algo que no ha podido entrar en el sistema de la simbolización, y que por esto mismo se tornaba tan amenazante.

En los próximos cuatro meses los personajes centrales serán La Bruja, enviada del Diablo, Manuel, el angelito enviado de Dios, José respondiendo a uno y a otro, ahora con Miguel, amigo imaginario.

 

   

 

 

 Mes de Julio

 

 

 

B: Yo te embrujé para que te suicides, recién te hice vomitar.

J: Vomité mucho.

B: Yo te saqué a tu novia. Hice que no te enamoraras de ella.

J: Déjame sanar.

B: No te voy a dejar, porque mi embrujo es eterno. Te vas a quedar sin plata y ahí sin tratamiento. Te vas a matar.

"Había caído en estado de tristeza, no quería o no podía trabajar bien, y le preocupaba no poder ganarse el sustento. El ocasionamiento de la enfermedad parecía tener relación con la muerte del padre. A raíz de ello él cayó en un estado de melan­colía, luego se le presentó el Diablo, le preguntó por qué estaba tan triste y le prometió ayudarlo de todas las maneras y tenerlo de su mano.

Por la muerte de su padre, se le han estropeado su talante y su capacidad de trabajo, si ahora obtiene un sustituto del padre, espera con ello reconquistar lo perdido".

Tomamos esta referencia del texto "Una neurosis demoníaca en el siglo XVII" de Freud, donde éste puntualiza la especial relación del pintor Christoph Haizmann con el diablo.

El padre, dice, sería la imagen primordial tanto de Dios como del Diablo, quienes originariamente fueron idénticos y más tarde, se separan con propiedades contrapuestas.

La Bruja en un primer momento encarna, creemos, al padre primordial, feroz y devastador quien le prohíbe el acceso a las mujeres y lo insta a matarse. A la vez, como enviada del Diablo lo sostiene con su compañía y finalmente, lo castiga por haber renunciado casi a todo, tal como se lo imponía este padre primi­tivo.

El padre de E. les prohibía a sus hijos el matrimonio, algo que para él lo había estado por su propia madre, a quien él desobedeció.

Adquiriría ahora cierto sentido el motivo del que hablara E. en un principio como causa de su crisis: “Me enferme por el esfuerzo

de amar; algo se me rompió en el cerebro.”

A un año de concluida la actividad, el paciente recuerda y escribe acerca de su personaje:

“Muchas mujeres se perdió por ser tranquilo y preferir algunas veces no estar en pareja y estar mejor sólo. Es éste, que creo que

salió en títeres, un defecto muy triste y desagradable que lo hace sufrir mucho. Puede ser que ese defecto haya sido hecho por el padre, quien hablaba mal de las mujeres y muy mal del matrimonio”.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

  1. LACAN, Jacques: Seminario III, LaPsicosis.
  2. LACAN, Jacques : Seminario I, El Lobo, el lobo.
  3. FREUD, Sigmund: Una Neurosis Demoníaca en el Siglo XVII   (1922/ 1923).
  4. FREUD, Sigmund: Tótem y Tabú   (1913).
  5. FREUD, Sigmund: El Malestar en la Cultura  (1930).
  6. FREUD, Sigmund: El Yo y el Ello  (1923).
  7. FREUD, Sigmund: Dostoievsky y el Parricidio  (1928).
  8. FREUD, Sigmund: El Vicecónsul.

 

 

 


 

 

 

Docencia

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

 

Docencia

 

 

La propuesta: recrear nuestro encuadre (móvil, dialéctico), desde un espacio de enseñanza- aprendizaje que mantenga concordancia con los ejes, que pienso, caracterizan nuestra labor clínica.

     Es quizás, a partir de nuestros propios tanteos y murmullos, esbozos de acciones y palabras que comenzamos a comprender nuestra práctica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puntos de Partida.

Los medios en T.O.*

 

 

      Vamos a tratar de acercarnos a la comprensión de lo que es Terapia Ocupacional, tomando los instrumentos que la componen: Terapista Ocupacional, paciente, actividad. Vamos a mirar la manera en que se relacionan estos instrumentos.

 

 

      A la forma de relacionarse la vamos a llamar VINCULOS y para una mayor comprensión vamos a tomar estos instrumentos de a dos, de a pares.

 

 

Acerca del vinculo T.O. – Paciente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pichon Rivière, psicoanalista argentino, plantea el vinculo como una estructura compleja que incluye al sujeto, al objeto, y los momentos de comunicación y aprendizaje.

      Cuando se dice objeto, no nos estamos refiriendo a una cosa,

 

 

* Esta ficha fue escrita para una clase del Curso de Ingreso a la ENTO en 1986. Fue publicada en el libro de COLTOP (Comisión Organizadora libro de T.O. Psiquiatría) gracias a lo cual sé que ha circulado y también saturado. Decidí dejarla tal cual fue escrita, al igual que el resto de los trabajos, muchos puntos están obviados o planteados de una manera muy reducida pero sigo pensando que es un punto de partida, válido aún.

 

 

 

 

 

 

ni a alguien que se lo tome como tal, sino como una forma de discriminar los componentes de esta relación, de este vínculo.

En un vínculo no hay un”sujeto" activo y un "objeto" pasivo. El vínculo es BIPOLAR, BIDIRECCIONAL, o sea que los compo­nentes aportan indefectiblemente a esa relación común.

Podemos decir que el vínculo, los vínculos en general tienen un carácter dialéctico, de enriquecimiento, o empobrecimiento, en todo caso, mutuo.

Así, T.O. y Pac. son ambos sujetos, estos sujetos, personas.

El concepto de persona está íntimamente unido al concepto de vínculo.

Cada uno de nosotros se ha constituido en persona en relación con otros, como la única manera de poder existir, madurar, crecer.

La Fenomenología Existencia! plantea precisamente esto, "que el hombre se hace en la relación con otro hombre", que la persona se hace en la relación con el otro.

Así la comunicación con el mundo se establece a través de la percepción que comprende dos aspectos:

a)    la relación con otro hombre

b)    el descubrimiento de las cosas o de los objetos.

Nosotros estamos viendo ahora el primer aspecto, relación persona-persona, es aquí entonces donde el descubrimiento es mutuo, ya que es el hombre el que puede dar intencionalidad a otro hombre, y viceversa. Este es el carácter dialéctico, un ida y vuelta.

La necesidad, dice Pichón Riviére, es el fundamento motivacional del vínculo, la necesidad es aquello que nos empuja hacia la búsqueda del otro.

 

 

 

 

 

 

 

 


Tomemos como ejemplo el primer vínculo, la relación madre-
hijo. Decimos madre y nos referimos también a aquel que cumpla
la función materna.                                         ......

 

 

Esta relación tiene también el carácter dialéctico y bidireccional que mencionamos. Con el aporte de ambos, de lo que le sucede a los dos, se va constituyendo un campo común, de comunicación y aprendizaje mutuo. La madre aprenderá a serlo en relación a ese hijo, y el hijo irá madurando en esa relación.

La madre podrá estar atenta a las necesidades del hijo, satis­facerlas, teniéndose en cuenta a sí misma como sujeto distinto a ese hijo. Con la inclusión del padre se constituye el primer grupo de pertenencia, grupo primario y a la manera de relacionarse la llamamos vínculos primarios.

Los vínculos primarios van a ir dando lugar a vínculos inter­personales o secundarios, que van a llevar implícita cierta manera de relación conocida en el grupo primario.

Estos vínculos primarios tienen la particularidad de estar muy cargados afectivamente.

Al hablar de afectos, incluimos tanto el amor como el odio.

Nosotros estamos en el terreno de los vínculos interpersona­les, entre personas, T.O. y Pac. Vamos a llamar a este vínculo, vínculo TERAPÉUTICO, y vamos a ver algunas cosas que suceden en él.

En principio el vínculo terapéutico sucede en un espacio particular, que vamos a llamar ENCUADRE. Encuadre, en cua­dro, nos da la idea de algo delimitado, y así es.

Nos encontramos con el o los pacientes, ¿dónde? ¿cómo? En un espacio particular y durante un tiempo más o menos conve­nido. TIEMPO, ESPACIO y ROL TÉCNICO.

Son elementos básicos del encuadre.

El encuadre aparece como un organizador del vínculo, de este vínculo terapéutico. El funcionamiento dependerá de las condi­ciones del paciente (tipo de problemática, momento vital) y también de las actitudes del terapeuta.


Nos encontramos nuevamente con el carácter bidireccional del vínculo, ambos aportan a ese espacio de encuentro.

 

 

 

En cierta forma hay una dependencia mutua, el paciente necesita del terapista y ésta del paciente para ejercer su rol.

El paciente aporta la característica particular de su problemática explícitamente o no, sabe de su padecimiento, de su sufrimiento.


El terapista intentará proponer una relación de ayuda organi­zada en favor de la autonomía del paciente.

En el vínculo terapéutico debe primar la necesidad del pacien­te, esto no significa satisfacer de inmediato todas las demandas, sino tener una buena disposición para escuchar, conocer, tolerar y también limitar.

Tolerar cierto monto de desconocimiento (¿qué tiene este paciente? ¿qué le pasa, cómo puedo ayudarlo?) y una buena capacidad de espera (cuándo es tiempo para el paciente) son elementos que se juegan continuamente en nuestro rol profesio­nal.


En el vínculo terapéutico suelen reactualizarse aquellas pri­meras formas de relación que llamamos vínculos primarios, desde el psicoanálisis se le ha dado el nombre de transferencia, el paciente se dirige a nosotros como si fuéramos otra persona, intensamente significativa.

Por supuesto, establecer una relación de ayuda no es tarea fácil, aquí algunos interrogantes que se hace Cari Rogers, psico-terapeuta americano:

-...¿Cómo puedo hacer para que el otro me perciba una persona digna de fe, coherente, segura?

-... ¿Puedo permitirme penetrar en el mundo de los sentimien­tos del otro y verlos tal como los ve él?

-...¿Puedo aceptarlo en principio como es?

-...¿Puedo comportarme en la relación con tal delicadeza como para que no me sienta una amenaza?

Del mismo autor, aparece como resultado de una investiga­ción la manera en que los pacientes explican su evolución favo­rable.

Tratados desde diferentes líneas teóricas, y por ende, encua­dres muy diferentes, coinciden en ciertas actitudes "útiles" del terapeuta como: la confianza que habían sentido en la relación, la comprensión y la sensación de independencia para adoptar decisiones y elecciones.

En cambio habían resultado "poco útiles" la falta de interés, el distanciamiento y la simpatía exagerada.

 

El vínculo Actividad-Paciente

Decíamos anteriormente que el hombre establece la comuni­cación con el mundo a través de dos aspectos, con los otros hombres y con el descubrimiento de las cosas y objetos.

Vamos a tomar ahora la relación actividad-paciente.

La actividad va a estar en el terreno de la "cosa" u "objeto" y el paciente en su calidad de sujeto.

En la relación actividad-sujeto también se va a crear un espacio común, donde ambos van a aportar características propias.

Decíamos que el hombre es el que da la intencionalidad, a otro hombre (en un ida y vuelta) y a las cosas.

Entonces en este vínculo la intencionalidad va a ser un aporte exclusivo del sujeto, pero la actividad va a aportar un propio código, no intencional, no dirigido a otro.

Vamos a ver un poco, que es la actividad, las actividades en Terapia Ocupacional.

En principio podemos decir que son el instrumento propio y distintivo de nuestro rol.

El abanico de actividades en T.O. es muy amplio, existen
algunas clasificaciones, que como tales son relativas, son sólo
una manera de intentar abarcarlas.                                 

Así aparecen

-  Actividades artesanales (cuero, costura, cerámica, etc.).

-  Actividades industriales (participan maquinarias más comple­jas)

-  Actividades recreativas (juegos, deportes, etc.).

-  Actividades de la vida diaria (AVD) (vestido, higiene, alimen­tación)

-  Actividades intelectuales (lecturas, teatro leído, etc.).

Cuando decimos actividad, incluimos en esto la participación de materiales, herramientas, equipo y cierta técnica, que une un elemento con otro para la realización de algún objeto.

En la actividad "carpintería" aparece la madera como material; el serrucho, martillo, etc., como herramientas; la mesa de carpin­tero como equipo; el serruchar, clavar, encolar entraría en la técnica para la realización, por ejemplo, de una bandeja.

Ahora bien, estos "ingredientes" (materiales, técnicas) repre­sentan en sí mismos un código particular, que en T.O. podemos denominar lenguaje. Decimos que la actividad tiene el lenguaje particular de lo inanimado. No intencional, sucede, pero no está dirigido específicamente a otro, forma parte de su naturaleza o de la forma en que se modifica la propia naturaleza.

Ubicar, identificar este lenguaje de la actividad se constituye en tarea para el terapista ocupacional. Desde lo obvio, que aparece casi como un absurdo, la madera puede ser cortada (modificada) por un serrucho, y dada por su consistencia no puede serlo por una tijera. En cambio con el papel, dada su naturaleza, sucede a la inversa. ¿Qué significa esto?

Que en la relación act.-suj., la madera-material con su dureza le está proponiendo al sujeto que haga determinada fuerza uti­lizando un serrucho, y si el sujeto desea cortarla deberá aceptar esa propuesta, ahí se establece una especie de diálogo dureza-fuerza.

La madera como no posee intencionalidad va a mantener su dureza esté quien esté delante, el sujeto podrá elegir si quiere cortarla o no, pero no podrá elegir el monto de fuerza a utilizar, porque ésta ya está de alguna manera determinada por la natu­raleza del material y ese es su código (parte). El serrucho-herramienta también encierra una propuesta, por ejemplo, en el tipo de toma que deberá hacer el sujeto. El mango del serrucho aparece como una propuesta a la mano del sujeto.

En la formación como terapistas ocupacionales vamos apren­diendo las bases de las técnicas (código) cuando cursamos las llamadas actividades manuales, con los profesores que son técnicos.

En el ejemplo traigo sólo propuestas motoras, pero las actividades hacen propuestas múltiples al sujeto.

Por ejemplo:

Propuestas motoras: fuerza, coordinación, postura!, corporal, etc.

Propuestas intelectuales: atención, memoria, etc.

Propuestas sensoperceptivas: auditivas, visuales, etc.

Propuestas psicodinámicas: de capacidad de espera, autono­mía, criterio de realidad, etc.

Antes, traía "cortar madera", éste puede ser un paso, de la actividad "carpintería" para construir una cajita para guardar lápices.

Veamos algunas propuestas de la actividad total y no sólo de un paso.

Serruchar va a requerir de cierta fuerza y una mediana coor­dinación, desde lo motor. Memoria para recordar las partes que se van cortando y atención al cortarlas, encolarlas o clavarlas.

Los distintos pasos van a dar la oportunidad de escuchar ruidos (propuestas auditivas) y la "obligación" o requerimiento de mirar (percepción visual).

Cierto criterio de realidad para buscar un tamaño adecuado a su destino, y para instrumentar las técnicas y la relación entre herramienta y el material.

Ahora bien los T.O., intentamos acceder al lenguaje de la actividad, al conocimiento de su técnica, para instrumentarla en beneficio del paciente. Instrumentar en beneficio de, estaría como opuesto a someternos o someter al paciente a determinada técnica.

Para nosotros el desafío, sería entonces, identificar las pro­puestas que hace la actividad, identificar las necesidades del paciente y hacer una propuesta tal que en el encuentro ACT-PAC se constituya un espacio de crecimiento, de mejoría, un espacio que resulte terapéutico.

Vemos entonces que lo terapéutico en T.O. estaría dado por el tipo de relación que se establezca entre T.O. y PAC, y por la relación, a veces sugerida o propuesta por el T.O., entre PAC y ACT.

Así, los instrumentos que estaban separados, los vimos luego de a pares y ahora juntos. T.O., PAC., ACT., forman un conjunto con características propias, con un espacio común, y espacios particulares de cada uno.

 

 

 

 

 

1.         Relación PAC- ACT.

2.        Relación T.O.- PAC.

3.        Relación T.O.- ACT.

4.        Espacio común, constituido con el aporte de los otros tres.

            El llamado ambiente terapéutico, surge a partir del espacio común (4).

             En T.O., tradicionalmente, denominamos al ambiente terapéutico, a la actividad, y a la relación T.O.-PAC., como MEDIOS TERAPEUTICOS.

 

BIBLIOGRAFIA

 

PICHON RIVIERE: El vinculo.

FIORINI, Héctor: Teoría y técnica en Psicoterapias. Cap. VII.

ROGERS, Carl: El proceso de convertirse en persona. Cap. III.

CALVO, Isabel: Pareja y familia. Tramo 4.

MAC DONALD: Terapéutica Ocupacional. Cap III.

BLEGER, José: Entrevista y grupos. Entrevista psicológica.

SOSA, Carmen: Fundamentos teóricos de la Fenomenología Existencial  (ficha).

     BELLER, Delly: Cuadernillo III. Rol, campo de trabajo. (Escuela de Técnicas Corporales).

FORTAIN, Marta y otros: Una pregunta  para el análisis de la actividad (ficha).

    

 

 


 

 

 

Grupos de Estudio.

Metodología de Trabajo*

 

 

 

     Intento transmitir hoy, una modalidad posible de trabajo en relación a un tema especifico: Grupos de estudio para Terapistas Ocupacionales, desde Terapia Ocupacional.

 

     “…Se categorizar varios patrones de formación en la carrera de Terapia Ocupacional. Destacamos aquí la llamada “Carrera Planificada”, cuyo perfil es típico de un pequeño pero creciente número de Terapistas Ocupacionales que no se ven a sí mismos limitados a su formación académica inicial o sólo al contexto en el que trabajan. Interesados por la formación y desarrollo de su propia profesión, esos profesionales están decididos a usar el sistema de educación continuada en beneficio propio en vez de gastar energía trabajando en contra de ella”. (Michelle Hahn, Educaçao continuada).

 

     Así, este trabajo va a hacer referencia a un primer peldaño en la formación de post-grado, desde un ámbito no formal y privado.

     Agradezco a los Terapistas Ocupacionales que con confianza y paciencia se acercaron y acercan a pensar, guiados por cierto, acerca de esto, que es ir armando un lugar desde donde comprender lo que hacemos.

     Clarificar, de a poco, el quehacer clínico es precisamente el móvil que hace posible el encuentro.

 

 

     2as. Jornadas de Terapia Ocupacional en Salud Mental, Htal. José T. Borda, 1990.

 

 

 

Metodología de trabajo

 

1.        Introducción

 

Parto del gráfico de los círculos en relación a los tres elementos básicos que se juegan en Terapia Ocupacional.

 

 

 

 

 

 

 

     

 

 

 

 

 

 

Agrupados de manera ideal, de tal forma, que se visualicen espacios de conjunción, influencia mutua y discriminación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Planteo que pensar y comprender esto (conjunción, influencia mutua y discriminación) es el objeto de estudio, la

actividad a realizar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Propongo al grupo reeditar el interjuego de estos tres elemen­tos, en el encuadre de aprendizaje. Así el objeto de estudio no se irá develando sólo evocando lo que sucede "allá", en esa Institución, con ese paciente y esa actividad, sino también con lo que le pasa a este terapista "acá", con estos compañeros, esta actividad, esta coordinación. La propuesta operará como criterio de verificación de los conceptos que se plantean, la actividad se verá enriquecida con lo que se piensa e intentaremos pensar lo que hacemos.

Ambos espacios, la clínica y la docencia, tienen para mí un punto en común, que es éste, el de poder pensar lo que se hace y adscribirle algún sentido, posible de ser transmitido a otros.


2. Elementos


 




 


a. Actividad

Desde la docencia planteo cuatro actividades básicas:

   Lectura y reflexión de bibliografía básica.

   Ubicación de situaciones clínicas acordes al tema teórico (verbal o escrito).

   Técnica psicodramática de realización de imágenes.

   Realización de trabajos de situaciones clínicas (preferente­mente escritas).

Estas actividades (y cada una de ellas) van siendo sugeridas y a veces indicadas desde la coordinación, lo que variará será el tema, en relación a lo que el grupo desea, ubicar el tema es el punto de partida del programa de trabajo.

En relación al manejo de la bibliografía

Planteo que leer es básico, pero es poco, es necesario inter­pretar lo que se lee, aún con sus riesgos. Discrepar, también con el autor.

La bibliografía opera (como cualquier otra actividad, aun, las concretas) como Medio, en tanto pensar en otros temas o puntos propios de nuestro encuadre, y como Fin en sí misma, en tanto se aprehenda algún concepto.

·         Ubicación de situaciones clínicas

Se propone desde esta actividad aliar la teoría con la práctica en un movimiento dialéctico sin el cual alguno de los polos se resiente: un concepto teórico sin aplicación práctica o una práctica sin conceptualización.

 

·         Realización de imágenes

Esta actividad caracteriza la modalidad de trabajo porque es precisamente la propuesta, cuya  estructura pone en juego lo que pienso como eje de nuestra tarea.

Esta técnica, aporte de l Dr. Rojas Bermúdez al psicodrama moreniano, plantea la realización de una “foto” de orden simbólico de una situación concreta o una imagen concreta de un concepto teórico. Se coloca en la imagen lo que no veo, lo que sería evidente, debe ser visto.

Plantea el pasaje de un lenguaje digital (concepto teórico o situación clínica relatada) al lenguaje analógico-la imagen, y la consecuente reflexión acerca de la distancia, concordancia o contradicción entre lo que se piensa y lo que se hace, y si se puede, pensar lo que se hizo.

Las imágenes, Expresivas como requerimiento Basoco, abren el puente a la Comunicación, en principio desde lo observable, también el espacio para Conocer o Reconocer lo que se sabe o lo que falta.

Algunos puntos se discuten, se aclaran, con el grupo y la coordinación, otros elementos serán patrimonios de los que participaron en la realización.

Las imágenes, como los proyectos en Terapia Ocupacional, suelen estar más acá o más allá de lo que creemos, a veces un poco cruel como técnica, incómoda pero insta a pensar.

Exige poner “el cuerpo” en movimiento y también “la cabeza”.

Retomo Acción-Reflexión, observación (de la acción) y escucha (de la reflexión) como ejes de nuestra tarea.

 

·        Realización de trabajos de situaciones clínicas

 

Esta actividad abrocha las anteriores, tiene como propuesta ejercitar la transmisión de alguna situación clínica. Sin apostar a grandes trabajos, haber observado, pensar en ello dándole algún sentido. Dejar registro escrito, que pueda ser transmitido a otros, quienes quizás se reconozcan en lo escrito, y también se opongan.

 

b. El Grupo

 

     Es bien sabido que aquel que no tiene dudas difícilmente aprenderá algo, o bien el aprendizaje será dificultoso.

     Nosotros partimos del reconocimiento de las propias falencias, y de la necesidad de clarificar algunos puntos del quehacer clínico; situaciones de cierta confusión; la fatiga o el “aburrimiento” en el desarrollo de una tarea que se sospecha mucho más rica, suelen ser los motivos más concretos de acercamiento.

     La metodología de trabajo es planteada desde el inicio, pero una vez más, una cuestión será escuchar y/o hablar y otra hacer. En este hacer que proponemos, pensado, es donde van a aparecer lo que podrían denominarse “obstáculos”, que visualizados forma parte de la tarea misma.

     Voy a formar sólo uno de estos “obstáculos” que he visualizado, que operan como interferencia en la posibilidad de pensar, y conceptualizar la propia tarea, tanto en el lugar de trabajo como en el grupo mismo.

     El quehacer profesional de la totalidad de los integrantes de los grupos se desarrolla en el ámbito institucional, en su mayoría psiquiátricos, aunque no exclusivamente.

     Más allá de las características personales del Terapista Ocupacional las características institucionales suelen condicionar fuertemente el desempeño. De los múltiples condicionamientos tomo uno, el tema de los equipos o su carencia.

     Ubico dos fenómenos extremos:

     el Terapista Ocupacional muy solo

     el Terapista Ocupacional muy acompañado

 

-A veces el  desempeño solitario, sin equipo, hace que la tarea se vea reducida a la atención de grupos de pacientes crónicos, éstos, en ocasiones cosificados y cosificantes favorecen un campo por demás fértil para una actividad precisamente cristalizada, el ejercicio de la Terapia Ocupacional se ve reducida a una cadena sin fin de collares en los geriátricos y dibujos en los psiquiátricos, la actividad termina significando al sujeto, en vez del sujeto significar la actividad.

     A partir de diferentes temas vamos dando sentido, contenido, a lo que se hace, en principio para el propio terapista, sin suspender quilas, los collares o dibujos, ya que ahí no esta el problema, en la forma, sino, repito, en el contenido.

     La propuesta permanente: que el terapeuta pueda pensar y en ese acto discriminarse, es este el punto de partida más rico en el tratamiento de un paciente, sea este grave o no.

 

- El otro extremo.                                                                                               

 

     Acompañados por colegas, estos pensantes, el Terapista Ocupacional ocupa a veces, como bien describió Favio Carvalho en un trabajo Imágenes erróneas del Terapista Ocupacional, el rol del hermano “lelo”.

     Cuando el hermano “lelo” osa moverse y en eso esbozar un movimiento en la estructura del equipo, pensando, argumentando su propia tarea, es vuelto a su lugar rápidamente. Por ejemplo, si ha entendido un desborde de un paciente hacia su persona como una situación claramente transferencial, alguien dirá por ejemplo “eso no es transferencia”.

     A veces, aceptando el equipo, que el “lelo”piensa es “ascendido”, así se pasa de la discriminación más cruel: ”vos no sos, lo que hacés no es”, a la indiscriminación, por ejemplo, “sos como un psicólogo”.

                        Decía al comienzo, cómo estos dos extremos suelen aparecer en el grupo como “interferencias”, más como son traídos por el Terapista Ocupacional, explicita o implícitamente, se hace importante se pueda reconocer la presencia de ambos polos en sí mismo, y poder ir resolviendo esto en función de la tarea, esta no implica pensar contra alguien (ésta sería otra interferencia más) sino a favor de sí mismo.

                             Apostamos, estudiando, a ser un igual dentro de los equipos, pero distinto, en eso reside la riqueza de la interdisciplina.

 

c. Coordinación

 

     Conocer, dice Bleger, lo que se va a enseñar, ser honesto en la valoración de lo que se sabe y lo que se desconoce. Entiendo esto como el eje de la coordinación, que se hace vigente y variable con cada grupo y cada tema a trabajar.

     De lo que he hablado aquí, el pensar e instrumentar actividades, vislumbrar interferencias en la realización, forma parte de la función.

     Como Terapista Ocupacional, intervengo desde la acción y la palabra. ¿Cuándo? ¿Cómo? Y ¿Por qué intervenir?, son también aquí puntos a pensar.

     Recapitulaciones, interrogantes y gráficos (palabras y acciones) suelen ser para mí, intervenciones básicas, a veces en función de las necesidades del grupo y muchas, en función de mi propia necesidad de organizarme.

     Procuro que mi participación (venciendo entusiasmo y ansiedades varias), ya sea en la reflexión de material teórico, ubicación de situaciones clínicas o construcción de imágenes, sea después de que el grupo ya haya hecho sus propios intentos, de hacerlo antes, creo que la participación de la coordinación, rellena de tal manera que impide el reconocimiento o conocimiento de las propias posibilidades o imposibilidades.

     Por último puedo decir que intento clarificar la labor clínica a partir de conceptos teórico-técnicos, son pocos aun, pero éstos, trabajados y reconstruidos con el grupo, resultan enriquecidos y muchas veces significan nuevas aperturas, lo que deviene en beneficio para ambos, coordinación y grupo, y para la actividad que nos reúne.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

BLEGER, José: Entrevista y Grupos. Grupos operativos en la enseñanza. Nueva Visión.

CARVALHO, Favio: Imágenes erróneas del Terapista Ocupacional (ficha, 2º Congreso 

    Nacional de Terapia Ocupacional, 1988).

CHAMONE, Rui: Terapia Ocupacional Psiquiátrica. Aperfeiçamento.

DEMO, Pedro: Investigación participante, Mito y Realidad. Capítulo: La Investigación.

ESCUELA DE TECNICAS CORPORALES: Cuadernillo 1er Año. 1987. Esquema

conceptual del enfoque interaccional.

HAHN, Michelle: Educaçao continuada. (Ficha). Universidad federal de Sao Carlos.

 Brasil.

LEMOINE, Gennie y Paul. Teoría del Psicodrama. Cap. I. Ed. Gedisa.

MORENO, Jacobo: Fundamentos de la Sociometría. Cap. I y V. Ed. Paidós.

RODRIGUEZ SANZ, Dolly: Educación permanente. (Ficha). Escuela Nacional de

 Terapia Ocupacional.

WILLARD and SPACKMAN, S.: Ocupational Therapy. 6ª. Ed. Cap. 19.

 

    

 

 


 

 

 

 


Curso: Elementos, Intervenciones

y manejo en Terapia Ocupacional*

 

 

   Esta presentación tiene como objetivo trabajar sobre el particular manejo que hace el Terapista Ocupacional de las actividades e intervenciones terapéuticas. El sustento de dicho manejo sólo puede ser dado por una lectura  teórico-técnica de lo que sucede, dentro del encuadre que le es propio.

 

Tramo I

La relación sujeto-sujeto (T.O.-Pac.)

La relación sujeto-objeto (T.O.-Act./Pac.-Act.)

Vínculo y transferencia

 

Tramo II

      La actividad como espacio de

      -Expresión

      -Comunicación

      -Aprendizaje (en tanto reconocimiento de sí mismo)

 

Tramo III

      Intervenciones terapéuticas verbales y no verbales

 

METODOLOGIA

 

      Para el desarrollo de los distintos conceptos se utiliza la TECNICA PSICODRAMATICA, en tanto plantea un rico interjuego entre ACCION-REFLEXION. Entrenamiento de la observación (de la acción) y la escucha (de la reflexión), elementos, entiendo, esenciales para el desempeño como Terapistas Ocupacionales.

 

 

      *Curso dictado en Porto Alegre, Brasil, 1988. I Congreso Brasilero de Terapia Ocupacional. Recife, Brasil, 1989, y en la Universidad Nacional de Mar del Plata, 1989.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA BASICA

 

FIORINI, Héctor: Teoría y técnica en psicoterapias. Cap. X (editado en      

      Portugués).

FREUD, S.: Recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci. 1ª. Parte (hasta donde

dice “Eso es todo”).

PAGANIZZI, Liliana: Los medios en Terapia Ocupacional. Terapia

Ocupacional en Salud Mental. C.O.L.T.O.P.(Comisión Organizadora

libro de T.O. Psiquiátrica), 1988.

 


Los distintos espacios

de comunicación

en el encuadre de T.O.*

 

 

     Se plantea una lectura y reflexión teórica técnica

 acerca de los diferentes espacios de comunicación que aparecen dentro del encuadre especifico de Terapia Ocupacional, mirado en principio desde el propio terapista.

 

 

METODOLOGIA

 

     Se utiliza la técnica  Psicodramática, tomando esta técnica como una actividad dentro del curso. La propuesta es realizar un aprendizaje y/o entrenamiento del pasaje de conceptos teóricos a la acción (en ejercicios o imágenes).

 

Tramo I

     -Relación sujeto-actividad

-Espacio de comunicación:    *lenguaje analógico. Características. 

      *lenguaje analógico en Terapia Ocupacional.

 

 

Tramo II

     -Relación T.O.-Act.

     -Relación Pac.-Act.

     -La comunicación verbal y no verbal en la relación T.O.-Pac.-Act.

     -Lectura teórico-técnica de situaciones clínicas.

 

 

*Curso dictado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, 1990.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA BASICA

 

DAVIS, Flora: Lenguaje de los gestos. (Cap. XI y XII).

LIBERMAN, David: Comunicación y Psicoanálisis. (Cap. I).*

TELLER, Nusha: El hombre, sus determinaciones sociales.

RUESCH, Jurgen: Comunicación terapéutica (Consideraciones sobre

transferencia** y Contratransferencia).

PAGANIZZI, Liliana: Hablar de lo que hacemos I y II.

 

 

 

 

 

* y **: Posiblemente traducidos al portugués.

 


 

Terapia Ocupacional en

Instituciones Manicomiales*

 

 

      Este curso tiene como objetivo trabajar en la función particular que cumple el Terapista Ocupacional en las llamadas Instituciones “manicomiales”.

 

 

CONTENIDO

 

I Tramo:

     Breve historia de la Asistencia Psiquiátrica.

     Características de las Instituciones manicomiales.

 

II Tramo:

     Actividad Interdisciplinaria

     Rol y función terapéutica.

 

III Tramo:

     Características de la Relación T.O.-Pac.

     Función de las actividades.

     Discusión de situaciones clínicas

 

 

METODOLOGIA.

 

     Se utiliza la técnica psicodramática, tomando ésta como una actividad dentro del curso. La propuesta es realizar un aprendizaje y/o entrenamiento en el pasaje de conceptos teóricos a la acción (utilización de ejercicios o imágenes).

 

 

     *Curso dictado en la carrera de Terapia Ocupacional, de la universidad del Litoral. Pcia. De Sta. Fe, 1990.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Tramo I

MESONES, Luis: Historia de la Asistencia Psiquiátrica. Rev. de Neuropsiquiatría. Año V. Nº 1

BASAGLIA, Franco: ¿Qué es la Psiquiatría? Cap. 2. Ed. Punto Omega/Guadarrama.

HOCHMAN, Jacques: Hacia una Psiquiatría Comunitaria. Cap. 3. Ed. Amorrortu.

Tramo II

SANCHEZ DE VEGA: Relación entre Hospital Psiquiátrico. Hospital de Día (ficha).

DE LA Lerma, Enrique: La integración de las distintas intervenciones terapéuticas en el Hospital de Día.

FIORINI, Héctor: La teoría y técnica en Psicoterapias. Cap. V. Ed. Paidós.

 

Tramo III

Revista Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados Nº 5,                      Reportaje a  J. Hochman.

MAXIMINO, Viviane: Atención en grupos de Terapia Ocupacional (ficha).

PAGANIZZI, Liliana: Medios en Terapia Ocupacional. Terapia Ocupacional más allá de lo Expresivo. Del libro “T.O. en Salud Mental” (C.O.L.T.O.P.)

HEINICHN, Irmela: Mi experiencia en T.O. Psiquiátrica, luego de 10 años de trabajo. Revista de la A.A.T.O. Año 3,  Nº 7.

 

Nota: Resugiere la lectura de la bibliografía citada para facilitar en intercambio con los participantes. Lo subrayado es lectura obligatoria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TERCERA PARTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TERCERA PARTE

Situaciones Clínicas

 

De la relación Sujeto-Sujeto

Vínculo T.O.-Pac.

 

 

El encuentro entre sujetos sólo es posible si se percibe al otro como un par, pero distinto de sí.

"Trabajar el vínculo", sentarse junto al paciente, compartir un espacio físico, es básico pero no alcanza. Vínculo es reconocer al otro, original, con su mundo particular de relaciones, sus difi­cultades y posibilidades, a descubrir o redescubrir, a construir, juntos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FERNANDO*


     Fernando, 24 años, adicto, lo derivan a Terapia Ocupacional y dicen: "Hay que tener cuidado, busca el pegamento y es peli­groso. Sería conveniente que no haga Terapia Ocupacional".

Fernando en la Institución es el temido, el que pelea, grita y molesta.

Fernando, fuera del horario de sesión viene al taller una y otra vez, saluda, se va, vuelve, pregunta la hora, comenta su bronca porque lo inyectaron o porque le sacaron el permiso de salidas.

En el taller quiere trabajar en cuero, no hay, entonces elige hacer una máscara en cerámica.

En sesiones siguientes viene al taller, hay cuero, trabaja en cuero, usa pegamento, habla de su adicción, le marco el uso del pegamento dentro del taller y las cosas que puede hacer con él.

Usa el pegamento sabiendo que lo controlo; pero para cuidar­lo, porque a veces, él solo no puede. El grupo también participa.

 

 

 

*Presentación interna. Grupos de estudio, 1989

 

 

 

 

¿Viene al taller porque busca pegamento? Viene al taller porque busca un espacio diferente al que le ofrece la Institución, que actúa como su familia: "Lo internamos para que no moleste", "lo inyectamos para que esté más tranquilo".

El paciente se diferencia de la Institución en un espacio donde realiza actividades, actividades que él elige, con materiales que a él le agradan, con una Terapista Ocupacional que ofrece (una T.O. buena): "Usted es buena, me permite usar lo prohibido"; pero que también controla y dice no, "A veces con los no, no... Usted se pone molesta". "Ya sé, soy yo que me cuesta aceptar las normas; pero yo aquí estoy bien".

Adriana Riedmatten

                                                                                                                                                        30/11/89

 

ROSA*

Rosa, 79 años, ingresó al Instituto Geriátrico del Sol el 18/3/88; derivada por la obra social, ingresa con un diagnóstico pre­suntivo de arterioesclerosis senil, alteración de la memoria, semidependiente.

Rosa era invitada periódicamente a los grupos de trabajo (taller de Terapia Ocupacional y redacción de una revista interna de la Institución), su respuesta era siempre negativa.

Poco a poco se fue acercando a estos espacios, primero compartía ratos muy cortos, que se fueron extendiendo en la medida en que ella lo decidió. La invitación estaba siempre presente desde mí. El grupo no facilitaba su integración, ellos preferían que Rosa no compartiera con nosotros esos espacios "Rosa está enferma, no sabe lo que dice", "no entendemos lo que dice..." (teníamos otro problema para su integración, la mayoría de las veces habla en gallego). Otras veces Rosa aparecía con la cara roja, irritada, tiene la costumbre de ponerse en la cara cualquier producto de perfumería que encuentre (talco, dentífrico, perfumes, desodorantes), estos productos muchas veces eran de los otros residentes, lo que ocasionaba mayor resentimiento en el grupo, otros al mismo tiempo utilizaban estas actitudes para burlarse de ella.

 

.

 

 

Presentación interna. Grupos de estudio, 1989

 

 

 

 

Rosa seguía concurriendo, acercaba una silla y compartía desde su hacer, "no hacer nada", nuestro espacio, ese espacio que yo le podía ofrecer, en donde ella hasta ese momento podía manifestar solamente sus ganas de estar, y que un día mientras armábamos un número más de nuestra revista, ese espacio le brindó a Rosa la posibilidad de integrarse recitándonos una poesía que recordaba, la recitó en su dialecto, la repetía una y otra vez hasta que todo el grupo pudo incluirse en su hacer, algunos escuchándola, otros preguntándole quién era la autora, Rosa la recitó una vez más y nos dijo que era de Rosalía de Castro, muchos de los residentes la conocían. Busqué a alguien que pudiera traducirla al castellano para acercarnos más y poder ampliar ese canal de comunicación que Rosa había encontrado en nuestro espacio. Ya nadie le prestaba atención a la cara, una vez más, irritada de Rosa.

Ella se había vinculado con nosotros.

Puedo pensar hoy en Pichón Riviére cuando dice que "el vínculo es una estructura compleja que incluye al sujeto, al objeto, su interacción y momentos de comunicación y aprendizaje"; y puedo pensar en Rosa, en su posibilidad de conectarse con su trabajo, en la posibilidad de mostrar que está diciendo algo inserto en la cultura, y puedo pensar en el grupo, que, desde ese decir de Rosa pudo aprender algo de su dialecto, y reconocer a Rosa como integrante de ese grupo de trabajo que lo posibilita un hacer, un espacio ofrecido y un vínculo que lo sostiene.

 

Marcela Laura Guzmán

diciembre de 1989

 

 

 

 

 

 

-De la comunicación

-Entre Sujetos, de Sujetos a Objetos

 

 

Descifrar gestos o acciones, murmullos o palabras. Comunicación verbal y analógica, manifestaciones ambas del lenguaje.

“… la comunicación parece definitivamente rota y sustituida por una cortina impenetrable. Parece: porque esas son conclusiones falsas”. (Françoise Dolto)

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablar de lo que hacemos, una manera de reconstruir.*

       Resumen

Se plantea la Terapia Ocupacional en términos de relaciones que suceden entre sujetos (T.O.-Pac./Grupo) y de los sujetos con objetos (T.O.-Act./Pac.-Act.). Transcurre entre dos lenguajes analógico y verbal, acción y palabra. Este trabajo plantea las palabras como reflexiones, de los sujetos que participan: TERAPISTA y PACIENTES.

             Ambos hablamos acerca de lo que hicimos o hacemos.

Metodología

a) Se citó a pacientes atendidos en los últimos 10 años, con el objetivo de                           registrar los recuerdos que conservaban del paso por el tratamiento ocupacional (material que será expuesto en grabaciones).

          b) La Terapista Ocupacional revisa los registros de los pacientes atendidos.

            c) Lectura y reflexión de la bibliografía citada.

        Conclusiones

      a) En T.O. comprendemos, respondemos e intervenimos desde ambos  lenguajes, verbal y analógico.

      b) De la misma forma: analógica (en términos de imágenes) y verbal (en palabras) los pacientes recuerdan su relación con la Terapista Ocupacional  (suj.-suj.) y con los proyectos realizados o postergados (suj.- Act.)

 

 

*Trabajo presentado en el 2do. Congreso Argentino de Terapia Ocupacional y 1er. Simposio  Latinoamericano de Terapia Ocupacional, 1988.

 

Este trabajo plantea algunas consideraciones teóricas acerca de la técnica, apoyados en los recuerdos que tienen los pacientes de su tratamiento ocupacional.

Tomé estos registros grabados a pacientes que atendí en estos 10 años, en este año, 1988. Con algunos de ellos habían transcurrido 2, 5 u 8 años que no nos veíamos. Les agradezco entonces su disponibilidad, de antaño ligada a sus necesidades de cambio, y las actuales en relación a mis propias necesidades.

Así ambos hablamos aquí, de lo que hicimos o hacemos.

Traigo algunos "enunciados", como forma de pensar acerca de lo vivido y plantear aquí una ruptura o quizás sólo una grieta con la eterna aproximación ingenua.

- "... bueno, es difícil explicar, a veces, porque no todo el mundo conoce bien, qué es la Terapia Ocupacional, ni lo ha experimentado, y es difícil explicar, qué es lo que uno experimen­ta...".

- "... fue, claro, el momento en que ya las posibilidades de visión no alcanzaban y había que acomodarse a una forma de movilidad, de movilidad, futura ¿no?, y ese fue el planteo, creo, de la Terapia Ocupacional...".

Planteo nuestra tarea como un espacio terapéutico complejo, donde intervienen tres elementos, básicos y conocidos por nosotros: paciente, actividad y terapista.

- "... se establecía un vínculo, lógicamente ¿no?, porque estaban las cosas que a mise me presentaban. Las sensaciones, las emociones que tenía con respecto al trabajo en sí, y mi rela­ción con los objetos, para la realización del trabajo, por un lado, y lo afectivo, que, si todo lo emocional que había en cuanto a la relación con vos.

Porque aparecía el trabajo, los materiales, este vos y yo en ese  vínculo...".

Lo complejo estaría dado porque estos tres elementos se juegan simultáneamente.  

 

Aún la actividad, entiendo, está presente de diferentes mane­ras:

        -concreta (con la presencia de materiales o acciones).

        -a través de la palabra (acuerdo sobre qué hacer, o el "¿Qué hago?", del paciente).

         -a través de la oposición o resistencia ("no voy a hacer nada", "yo no puedo" o "yo no quiero", o aquel que sin palabras, podemos inferir que no quiere o no puede).

La relación entre Terapista Ocupacional y Paciente, en tanto personas, va a tener las características propias de un vínculo entre sujetos: dotado de intencionalidad; de carácter dialéctico ya que toda relación implica una modificación de sus términos y se jugará también en esta relación la experiencia de relaciones anteriores, y veremos cuan igual o diferente es a la actual.

La relación, tanto del terapista como del paciente con la actividad, tendrá el carácter de sujeto-cosa.

La actividad aportará de una manera no intencional un lenguaje, mudo, que le es propio. Aportará las características propias de su naturaleza y de la forma peculiar en que se modifica dicha naturaleza, incluyendo en esto la participación de herramientas,  técnica, etc. Excluyo de esta consideración las actividades de la  vida diaria (AVD) por entender que éstas, implican al sujeto (tanto T.O. como Pac.) de una manera diferente.

La relación sujeto-cosa se explícita a partir de la acción, y el lenguaje propio será el no-verbal o analógico.

La relación entre los sujetos dará lugar al lenguaje verbal y también al analógico.

Los terapistas ocupacionales operamos, respondemos o in­tervenimos desde los dos lenguajes. Hablamos y escuchamos; miramos y somos mirados, hacemos, proponemos desde la acción y la palabra. (Sólo este tema voy a focalizar en los siguien­tes registros).

-"... ¿Qué fue lo que pasó? y las cosas que vos me decías, por ejemplo..., otra cosa que me quedó muy grabada, que yo daba vueltas, para hacer algo, y no lo hacía...; y ahora soy medio vueltera para hacer las cosas, pero pienso que eso lo modifiqué bastante, pero era una cosa que vos me marcabas y que yo tenía serias dificultades para resolverlas..."

Acá la paciente recuerda una lectura analógica mía, en cuanto su manejo del   espacio, y la explicitación verbal en la que se reconocía y reconoce actualmente.

       - "... me acuerdo, te vuelvo a repetir, que yo no tenía buena relación con la psiquiatra que me medicaba ni con la psicóloga, yo me sentía muy bien yendo con vos, muy cómoda, muy disten­dida, y era la mejor parte del tratamiento, donde yo me sentía más liberada, inclusive creo haberte planteado los problemas que yo tenía, y vos me decías que los hablara, y que me dabas cierto apoyo."

Recuerda de sí misma sensaciones y del terapista la dispo­sición a escucharla  aún  cuando el tema que planteaba fuera derivado.

-"... Pero yo..., como me llevaba, que me hablaba, y me decía, mire Luis, esto, aquello, lo de más allá, yo quería salir cuanto antes."

El paciente recuerda que le hablaba, pero no sabe qué le decía, rescata que lo guiaba, rescata una imagen, de la relación terapéutica y de sí mismo.

-"... lo hiciste vos en cartón, con mucha habilidad, con la tijera, entrelazaste los hilos del peludo y armé después pasando por la trama, con la... con la naveta."

Recuerda con palabras ahora, una escena que no las tuvo, un diálogo mudo, de acciones. Yo hacía algo (telar, relación T.O.-Act.) que sabía, para él, que miraba, luego comenzaba a trabajar. Del material hilo, recuerda una sensación táctil "el peludo", y digo táctil porque mientras recordaba el hilo, frotaba sus dedos, lectura analógica que ustedes podrían hacer si yo hubiera pasado un video.

Así, en Terapia Ocupacional, a través de estas relaciones, entre personas y con los objetos se reeditan situaciones.

A manera de un mini-psicodrama, hay momentos en que el paciente trae el tema: elige actividad, propone una manera de relación, intentamos que en esta repetición vayan apareciendo diferencias, proponemos otros temas posibles, sugerimos, hasta indicamos o decimos "ahora no", "acá no".

En este juego de repetición y diferencia, el paciente conser­vará su forma e integrará otras, que resultaran propias en tanto puedan trascender el encuadre terapéutico.

Esta trascendencia o integración de lo nuevo o lo recuperado sucede a veces en el transcurso del tratamiento mismo, a veces transcurre tiempo, meses o años.

- "... es decir, sentí mucha mejoría, y fue cuando recién empecé a poder otra vez a hacer cosas en mi casa, desde poner la mesa hasta qué se yo, hacer, no te hacía un plato de comida como antes, pero bueno, por ahí, poner la parrilla y poner un bife arriba de la parrilla. Estaba completamente anulada."

-"... bueno, y después, otra cosa, que por ejemplo por ahí, a veces cuando me estoy limando las uñas, me acuerdo también, no sé si vos habrás venido un sábado, o un día a la mañana, bueno vos un día me dijiste "bueno, tenés que quedarte en tu casa, hacete una sopa, hacete algo de comer y hacete algo para vos", entonces yo me acuerdo que logré hacerme una sopa y limarme las uñas, entonces ahora, no siempre, generalmente me limo las uñas cuando estoy sola, me acuerdo, pensar que fue todo un logro!, tal es así que pasaron tantos años y no me olvido, porque no lo podía hacer, no podía hacer cosas, estaba totalmente paralizada".

-"... la cocina que estaba al lado, que tomábamos café, ¿todos preparatorios de AVD? ¿no?

T.O.: -Sí.

- "... qué sé yo qué mas."

T.O.: -¿Cómo te sonaban esas propuestas en esos momen­tos, que fueras a buscar las cosas a los estantes, que cada estante tuviera su "nombre", en uno eran materiales que se compartían, en otro materiales que traían otros pacientes para hacer cosas, o que yo te propusiera ir a la cocina, ¿cómo te sonaba en esos momentos?

- "... me sonaba como una posibilidad, que como había dis­minuido rápidamente la visión, de acomodarme, y es la posibili­dad actual que tengo de encontrar las cosas, de manejarme con el casi no resto de visión que tengo ¿no?

-"... No sé si entendía mucho, no entendía mucho para qué iba... y no sé si el efecto de Terapia Ocupacional, me hizo mucho, muchos a ..., mucho tiempo después... y no ahí."

Muchas veces, algunos terapistas tampoco entendemos mucho lo que hacemos, quizás por eso este intento de reconstruir.

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

  1. FIORINI, Héctor: Teoría y técnica en Psicoterapias. Nueva Visión, pág. 110-114. 1980.
  2. HOCHMAN, Jacques: Hacia una Psiquiatría Comunitaria. Amorrortu. Pág. 31-38, 1980.
  3. LAPIERRE, André: El cuerpo y el inconsciente. científico Médica.
  4. LAPIERRE, André: El pensamiento analógico (ficha). Seminario teórico III. 1986.
  5. LAPLANCHE-PONTALIS: Diccionario de Psicoanálisis. Labor. Pág. 12, 13. 1971.
  6. RUESCH, Jurgen: Comunicación terapéutica. Paidós, Pág. 226-246. 1980.
  7. PANKOW, Gisella: El hombre y su psicosis. Amorrortu, Pág. 19-23, 1974.
  8. SPITZ René: El primer año de vida. Fondo de Cultura Económica. Pág. 82-86; 133-147.

1977.

 

 

 

 

 

 

 

Hablar de lo que hacemos,

una manera de reconstruir (II)*

 

 

 

Con motivo del Ultimo Congreso Argentino y Primer Encuentro Latinoamericano de Terapia Ocupacional (1), presenté un trabajo al que llamé “Hablar de lo que hacemos, una manera de reconstruir”. Allí, apoyada sobre relatos que hacen los pacientes de su paso por el tratamiento ocupacional, tomé el tema de cómo se da la comunicación dentro de nuestro encuadre.

Allí sostenía, y lo sigo pensando, que:

a)       en Terapia Ocupacional, comprendemos, respondemos e intervenimos desde ambos lenguajes, verbal (o digital) y analógico, y que

b)       de la misma manera: analógica (en términos de imágenes) i verbal (en palabras, los pacientes recuerdan su relación con el terapista ocupacional (relación sujeto-actividad). En esto último vale aclarar, que se recuerdan tanto a sí mismos haciendo algo (relación paciente-actividad), como al terapista (relación terapista-actividad).

Así pensé que era válido, ver cómo nos recordamos, cómo reconstruíamos nosotros mismos, los Terapistas Ocupacionales, nuestra tarea, si nos pensamos hablando y haciendo. La propuesta, sigue siendo hablar de lo que hacemos.

 

 

Acerca de la comunicación. Aquí o allá

 

     Creo que se puede pensar acerca de cualquier hacer, como terapistas, solemos ligar la palabra “hacer” con “actividad”.

Entiendo que, en Terapia Ocupacional, la actividad está presente de diferentes maneras:

 

- Concreta: con la presencia de materiales u acciones.

- A través de la palabra: hablamos con el paciente acerca de lo que va a hacer, de lo que hizo, hablamos acerca de una salida, etc. El paciente nos trae la actividad a través del “¿qué hago?”, por ejemplo.

Así, esta actividad, la presentación de este trabajo, puede ser una actividad, sin material concreto, hablo de lo que hago.

En esta actividad, hay dos polos, en este m omento,, con roles asignados, ustedes como “oyentes” y yo como “expositor”. Ambos estamos en calidad de personas, como sujetos, y es la necesidad, de ambos, lo que hace que nos encontremos.

En el encuadre terapéutico también hay dos polos: paciente y terapista, ambos sujetos, que se encuentran por necesidades diferentes. Sucede que a veces ese paciente no viene como sujeto, sino como “una cosa”, sin necesidad propia, es traído por otro, por la necesidad o el deseo de otro, que no es él.

 

Tanto en la situación terapéutica como en esta, nos comunicamos, o intentamos hacerlo a través del lenguaje verbal y analógico.

Aquí, con ustedes, en el orden de lo verbal, tengo un obvio y notorio problema sintáctico, desde nuestras respectivas lenguas, denominamos de manera diferente, el área sintáctica, se basa en un acuerdo formal de signos, pero no alcanza para comprenderse, sino se comparte algo del significado de los signos. Digo “algo” del significado, porque aun aquí, con Terapistas ocupacionales, cuando digo “actividad”, una palabra tan usada por nosotros, el significado variará según el esquema referencial de cada uno. Así, para un terapista, actividad, será un medio de tratamiento, para otro un fin, para otro una incógnita.

Puede variar el significado, pero el hecho de que nos preguntemos acerca de eso, o que nos preocupemos por comprender o desarrollar nuestra tarea, hace que compartamos un mundo de relaciones en común, que facilita la comunicación.

Así, tengo la certeza, que me voy a entender mejor aquí con ustedes, que si digo “actividad”, con un terapeuta pavloviano, por ejemplo, que aunque hablara español, o sea, sin dificultades sintácticas de por medio, tendríamos un mundo de relaciones y experiencia tan diferentes que haría difícil comprendernos.

En lo que hace al lenguaje analógico, en esta actividad, básicamente verbal, esta presente a través del tono de voz, de la lentitud, de la forma en acentuar las palabras, de todo esto, en lo que me apoyo, hoy especialmente, para suplir las faltas sintácticas.

El lenguaje analógico muestra precisamente esto, es puntual, del momento.

Muestra actitudes, algunas veces muy claras y otras a descifrar, igual que las palabras, será más fácil comprenderlos si se comparte una manera de mirar, una forma de relacionar y relacionarse.

Hasta ahora hable de esta actividad, que es básicamente verbal y en este encuadre. Veamos un poco cómo es la comunicación en un encuadre, que pretende ser terapéutico, y donde lo complejo y a la vez, motivo de encuentro, es que, los polos intervinientes (paciente y terapista) se encuentran por necesidades diferentes, y quizás con modalidades de relación muy distintas.

Hace un tiempo, en una reunión grupal los pacientes hablaban de los motivos que los habían traído a tratamiento. Uno de ellos dice: “hice una crisis, fue por el esfuerzo de amar a María, se me rompió algo en el cerebro”. Con este paciente en esa época estábamos haciendo títeres, los construimos y poco a poco fueron tomando vida. Trabajamos durante varios meses construyendo una novela, qué es la novela de su propia vida, y tengo la certeza de que es “su” vida y no lo que yo pienso de su vida, porque cuide especialmente las intervenciones de manera que aparecieron sus palabras y no las mías.

En esta novela que el paciente va armando, aparece que su padre les decía (a él y sus hermanos) que no debían casarse, ya que el casamiento era algo malo y las mujeres, “todas prostitutas”. Cuando este paciente conoce a María, está muy cerca de desobedecer al padre, que ya había muerto, en la lucha entre obedecer y desobedecer, gana por el momento el mensaje del padre. El paciente deja a su novia, deja de trabajar, hace una crisis. Ahora, sólo comparte la cama con su madre viuda, cuando mira televisión.

Este hecho, es un ingrediente más y no lo que determina su enfermedad, más es en relación a su mundo, que adquiere sentido el motivo del que hablaba el paciente, por lo que, está en tratamiento. Lo que significa para él, “el esfuerzo de amar”.

Cuando los terapistas trabajamos con actividades que implican materiales o acciones concretas, poder comprender el lenguaje analógico, adquiere particular importancia.

Este lenguaje como toda comunicación, es variable, puede ser tan sutil como una mirada, del paciente que decodificamos como un pedido de ayuda, o como la mirada nuestra que acompaña al paciente en la realización de una tarea.

A veces la mirada no alcanza, el mensaje debe ser más “audible”, “hablamos también más alto” desde lo analógico, así recorremos el espacio geográfico para pararnos o sentarnos al lado del paciente.

En el desarrollo de una actividad podemos ayudar a enhebrar una aguja, preparar un color de témpera, alcanzar una tijera. Hacemos ciertas cosas dirigidas al paciente, éste responde a esta acción con otra: usa la témpera, como la tijera y la utiliza. Una acción se corresponde con otra. William Condon, especialista en cinesis, ha llamado esto “sincronía interaccional”, es una dialogo mudo, un dialogo analógico.

Es dialogo precisamente si hay sincronía, si no se transforma en monólogo.

 

Podemos ir hallando diferentes paralelos entre una forma de lenguaje y otro, entre lo verbal y analógico. Más seria bueno que los terapistas ocupacionales que hablamos y hacemos, no desarmemos con el hablar lo que hacemos, no desarmemos con el hablar lo que hacemos o con el hacer lo que hablamos, sino que podamos reconstruir lo que hacemos, intentando dar algún sentido, un punto de referencia, en principio para nosotros mismos.

 

BIBLIOGRAFIA

 

DAVIS, Flora: El lenguaje de los gestos (11.12).

DOLTO; Françoise: La imagen inconsciente del cuerpo (cap. I y II).

LIBERMAN, David: Comunicación y Psicoanálisis (cap. I y II).

PAGANIZZI, Liliana: “Hablar de lo que hacemos, una manera de reconstruir 1º. (ficha).

PANKOW, Gisella: El hombre y su psicosis.

WATZLAWICK, P.: Teoría de la Comunicación (1.2).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acerca de la

comunicación analógica*

 

 

Toda acción es comunicación y estos mensajes intercambiados entre personas reciben el nombre de interacción.

Un individuo no puede dejar de comunicarse, activo-inactivo, silencio-palabras, tienen el valor de un mensaje; que influyen sobre nosotros, que respondemos y por ende nos comunicamos.

Se podría decir que hay pacientes que tratan de no comunicarse, pero el retraimiento, el silencio, el discurso incoherente, y cualquier otra forma de intentar no comunicarse, constituye en sí mismo una comunicación, un mensaje.

¿Qué es entonces comunicación analógica?

Todo lo que sea comunicación no verbal, frecuentemente se lo limita, a los movimientos corporales, pero incluye postura, gestos, expresión facial, inflexión de la voz, secuencia, ritmo, cadencia de las palabras y cualquier otra manifestación de la que el ser humano sea capaz, dentro de cualquier contexto donde tiene lugar la interacción.

El hombre se comunica tanto en forma digital, como analógica; lo primero es objeto de estudio de varias disciplinas, desde Terapia Ocupacional encontramos en la comunicación analógica un vasto campo para explorar, donde la utilizamos –en forma no excluyente- a menudo sin grandes cambios, con respecto a la herencia analógica recibida de nuestros antepasados.

Podríamos decir que sigue siendo más difícil, ejercer el control en el terreno de lo analógico, que realizarlo exitosamente en el terreno verbal.

El aspecto digital de la comunicación transmite el contenido y el aspecto analógico, lo relativo a la relación que se crea y ambos se complementan en cada mensaje.

 

 

* Presentación interna, Grupos de Estudio, 1989.

 

 

 

Una observación sobre una paciente que se acerca y manipula con suma delicadeza un material puede indicarnos inhibición, miedo, control de la agresión, cuidado, protección, etc., podemos pensar entonces que la comunicación analógica es de cualidad ambigua y carente de calificaciones para indicar cuál de los significados dispares está implícito en ella.

El Terapeuta ocupacional deberá entonces posicionarse en un lugar de ignorancia e interrogar acerca de lo que observa, en la necesidad de combinar estos dos lenguajes, tanto sea como receptor o emisor, deberá traducir constantemente de uno a otro y viceversa.

La traducción obliga a los participantes a intentar definir con precisión lo que se tiene en mente, dar forma a una idea.

 

                         E. Gómez Mengelberg

                          30 de noviembre 1989

 

 

            BIBLIOGRAFIA

 

WATZLAWICK, P., BEAVIN y JACKSON: Teoría de la Comunicación humana.

RUESCH, Jurgen: Comunicación Terapéutica. Cap. X, “La dialéctica Terapéutica”.

DICCIONARIO LAROUSSE.

 

Estas ideas fueron pensadas en el grupo de estudio realizado con la T.O. Liliana Paganizzi, año 1989.

 

 

 


 

 

Situaciones clínicas

Y su abordaje en

Terapia Ocupacional*

 

 

Hablaremos  aquí sobre cuatro situaciones clínicas, para focalizar, en ellas un aspecto de la COMUNICACIÓN, el interjuego verbal y no verbal tal como se da en nuestro encuadre.

Las dos primeras de éstas,  pueden plantearse en todo tratamiento de Terapia Ocupacional, independientemente del contexto institucional en que se inscriban..

Las otras dos, tienen la particularidad de producirse, en esta Institución donde la carencia de condiciones adecuadas de vida, genera actividades vinculadas a necesidades más primarias.

 

Jorge se encuentra en tratamiento en Terapia Ocupacional,  desde aproximadamente diciembre de 1988, con anterioridad a vincularnos en el espacio de T.O., dentro de su servicio de internación, había sido atendido en el Servicio Central y establecido vínculos con dos terapeutas en su paso por el mismo.

Trae entonces, en el momento de elegir su segundo proyecto, realizar nuevamente una billetera. Digo nuevamente, ya que este proyecto había sido uno de los que realizó en su último tratamiento en T.O. aportando a través de esta elección elementos que reeditan en este aquí y ahora distinto, aquel vínculo establecido y la presencia de un tercero significativo.

Comienza construyendo un molde; lo acompaño y asisto; tratando de tomar lo analógico que aparece en Jorge y en la actividad, para verbalizar, intervenir desde la acción, acercándome cuando me mira o desde lo verbal preguntando o indicándole. Comenzamos a construir un nuevo vínculo en Terapia Ocupacional.

 

 

* 1eras. Jornadas de Terapia Ocupacional de Salud Mental, Htal. José T. Borda, 1989.

 

 

 

En el momento del armado de su billetera, Jorge agrega a las divisiones que había pensado y construido en moldes, una nueva división más pequeña que las anteriores que ubica en uno de loa ángulos inferiores, sin decir nada la recorta y la pega. Observo estas acciones y me acerca señalando que esta división parece una innovación en el modelo diseñado por él, pregunto acerca de su función. Intervengo desde lo analógico y lo verbal.

Jorge refiere: “Es para poner estampillas, es una pequeña división que tienen las billeteras...”; al verla a mí se me ocurrió que podía ser una etiqueta donde colocar iniciales.

En Terapia Ocupacional aparecen diferentes representaciones de una misma actividad; en este caso de un mismo objeto y en relación a su función; para Jorge para guardar estampillas, para mí como etiqueta y para el terapeuta anterior para guardar monedas.

En esta situación que recorto de una sesión, aparece a través de este proyecto y de este modo de vínculo con el T.O. la posibilidad de generar un espacio de intercambio en el cual aparezca la diferenciación habilitando a través de la verbalización de la intencionalidad de Jorge en la actividad, las acciones que en lo analógico podía aparecer como hipótesis sujetas a diferentes representaciones.

 

Marcelo paciente internado, que se halla en tratamiento de Terapia Ocupacional, se encuentra realizando como actividad, un tapiz en paño lenci proyecto por él elegido de un libro de actividades.

Es la figura de un gato que está dividido en partes, las mismas son recortadas de un color, para pegarlas sobre la base de otro color.

En el paso que debe armar las partes para hacer un todo, necesita tomar contacto visual con el modelo del libro e ir armándolo fijándose en éste. Durante la realización de este paso, Marcelo me comenta sucesos que le acaecieron el día anterior, ante mis intervenciones verbales me pregunta, en forma insistente “¿Qué dijo? ¿Cómo dijo?”, al terminar de armar el gato hago una lectura sobre la actividad, sobre lo concreto y observo que no ha colocado las orejas.

Establezco una hipótesis, intervengo y le pregunto si el no colocarle las orejas al gato, podría tener relación con su dificultad para escucharme; mi intervención liga una cosa con otra, la modalidad de relacionarse sujeto- actividad, es un paralelo a la modalidad de relación sujeto-sujeto. Descubro un sistema de relaciones que repite Marcelo con la actividad y con los sujetos (la falta de orejas y su dificultad para escuchar).

Al día siguiente su terapeuta individual, realiza una entrevista con el paciente y su tío, este último manifiesta al final de la entrevista “Marcelo está distinto, hoy pudo escucharme”… el paciente a su vez rescata este decir de su tío y refiere “Vio lo que dijo mi tío que hoy pude escuchar”…

Mi intervención halla resonancia en Marcelo trascendiendo el encuadre de Terapia Ocupacional posibilitando el hacer algún aprendizaje de su modo de relación y reconocer algo de sí mismo.

 

Atilio es atendido en Terapia Ocupacional desde hace alrededor de un año y medio, interrumpiéndose su tratamiento por sufrir una severa caída por la escalera que le produjo politraumatismos. Es trasladado a otro establecimiento para su atención e intervenido quirúrgicamente de su miembro inferior izquierdo.

Reingresa a esta Institución en abril de 1989, presenta un acortamiento de su pierna izquierda y una marcada renguera, esto dificulta su autonomía en las actividades de la vida diaria y su deambulación.

Reinicia tratamiento en T.O. en mayo concurriendo de manera irregular, no puede retomar su proyecto del año anterior ni iniciar otro, es reiterativo en su queja por las dificultades de su pierna.

En julio, en una de las sesiones Atilio se integra al grupo, repite en forma insistente, con voz monocorde quejosa, con el rostro inexpresivo “Estoy preocupado…” “Estoy preocupado…”

El grupo abandona la pretarea y de manera analógica a través de mirarlo y del silencio se vincula con él. También desde lo analógico lo acompaño para interrogarlo “¿Preocupado por qué?”. Atilio responde “Con los zapatos puestos no puedo dormir” nuevamente abro la pregunta “¿Por qué dormís con los zapatos puestos?”

Atilio dice “No me los puedo sacar ni poner solo” por la dificultad con su pierna izquierda.

Se abre el espacio para la expresión, dando cuenta de su limitación e imposibilidad de pedir ayuda, propongo que en la siguiente sesión probemos entre los dos sacar y volver a poner sus zapatos, le describo verbalmente las acciones concretas que desarrollaremos. Y las refuerzo desde lo analógico recurriendo al espacio físico y a mi propio cuerpo. Atilio ha modificado su expresión dirigiendo su mirada primero a mí y luego hacia el grupo y nos dice “No sé si podré venir…”

Apelo al grupo, que hasta el momento participó desde lo no verbal, los interrogo “¿De qué manera lo pueden ayudar?” uno de los miembros se ofrece “Te vamos a ayudar, te vamos a traer”… el grupo comienza a integrarse de manera verbal en este espacio de intercambio entre Atilio y yo, compromete acciones concretas para facilitar este encuentro con la actividad propuesta, Atilio se distiende su lenguaje gestual adquiere expresión y nos dice “Quisiera ir a mi casa y no sé si podré hacerlo.” por primera vez en sesión parece un proyecto propio, el de ir a su casa. Qué posibilitó este proyecto: El escuchar e interrogar posibilitó abrir espacios para la expresión y la comunicación entre el T.O. y el paciente la propuesta de acción abrirá un tercer espacio de aprendizaje no sólo de técnicas para su entrenamiento en las actividades de la vida diaria, sino también para que Atilio pueda conocer y reconocer algo de sí mismo. Como terapeuta esta propuesta concreta me posibilitara afianzar el vínculo terapéutico e ir generando nuevos espacios para la expresión, comunicación y aprendizaje, tal vez concretar su proyecto, visitar su casa.

 

Mario, paciente internado con tres años de tratamiento en T.O., su participación en un periodo considerable de sesiones de T.O., transcurre por observar el hacer de los demás. Permanece la mayor parte del día acostado, pudiendo transitar el camino de su cama al del espacio de Terapia Ocupacional. Tomando el cuerpo en sí mismo como mensaje diremos que Mario se expresa corporalmente, analógicamente, mediante las acciones de ayudar a situar los bancos para sentarnos, el permanecer sentado con la mirada atenta con la que sigue mis movimientos, un intento de interacción de un reconocimiento de un vínculo establecido conmigo, y del escenario donde transcurren estos procesos, el espacio de Terapia Ocupacional.

Un día muy frío de este invierno, Mario tiene un registro a nivel corporal de una sensación que puede ser llevado a Terapia Ocupacional, siente frío, ha localizado cerca de su cama un agujero en el vidrio de la ventana (agujero este que existe desde hace tiempo) ante esta necesidad me pide que yo pegue un papel para tapar este agujero.

Le propongo hacerlo juntos la próxima sesión, y tomar esta su propia iniciativa, como proyecto, una actividad a realizar en Terapia Ocupacional. Mario, quien se expresa verbalmente ( a veces sólo con monosílabos) y en ocasiones no responde a las preguntas, accede a mi propuesta.

¿Por qué accede? podemos pensar que el tomar en cuenta esta necesidad que en él aparece como imperiosa, que tiene que ver con las necesidades más primarias, tomar en cuenta esta elección que realiza lo pone en una situación diferente, le ofrezco una alternativa, interviniendo en lo concreto, reconocer el camino del “cómo hacer”, con un mayor acercamiento desde lo analógico.

En esta sesión observo en Mario una actitud expectante, lo interrogo acerca de si recuerda la actividad a realizar y éste puede evocarla.

Propongo desde la acción y le ofrezco los materiales, distinto tipo de papeles, pudiendo elegir el material, le anticipo verbalizando los pasos a seguir de la actividad, vamos juntos a tomar las medidas de la ventana, este transitar del espacio, puede luego realizarlo independientemente de mí.

Observo la reactivación de los aprendizajes realizados con anterioridad (sistema métrico decimal y el traslado de medidas al papel) a medida que el proyecto avanza, Mario se concentra con los elementos escuadras, papel y lápiz., adquiere mayor independencia con respecto a la técnica, si bien me solicita ayuda ante la dificultad en la tarea.

Hay una mayor comunicación verbal y no verbal, a nivel del grupo de pares, traduciéndose ésta en el intercambio de materiales y herramientas.

En el último paso de la actividad, ésta proponía la acción de dos sujetos para tener éxito, nos comunicamos analógicamente, Mario pegaba con cinta dúrex y yo sostenía el papel. Intervengo verbalmente señalando la necesidad de otro para realizar el proyecto.

Explicito al grupo en beneficio que ellos recibirán al no entrar el frío por la ventana, apareciendo entonces Mario como capaz ante la mirada de otros.

 

Para intentar comprender desde la teoría los hechos que se suscitan en Terapia Ocupacional hemos requerido en nuestro desarrollo profesional, de un espacio diferente para comprender no sólo dichas situaciones clínicas sino también para poder pensarnos incluidos en ellas.

Este espacio diferente, pensado fuera de la Institución con nuestros colegas, nos posibilita cimentar nuestra tarea, sintiéndonos convocados y así aunarnos con aquellos que construyen la teoría de la técnica.

 

T.O. Marcela A Capozzo

T.O. Elizabeth Gómez Mengelberg

T.O. Sara M. Daneri

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


BIBLIOGRAFÍA


 



 


indice

 

 

      Parte 1. Instituciones.

1.      Desde la E.N.T.O

2.      Apunte para los T.O de la RISAM.

3.      La Psicosis en la institución.

4.      Equipo intredisciplinario: entre la integración y la discriminación.

5.      La integración empieza por casa.

6.      Desde Terapia Ocupacional.

7.      De títere a intérprete.

Parte 2. Docencia.

1.      Puntos de partida.Los medios en T.O

2.      Grupos de estudio. Metodología de trabajo.

3.      Curso: elemnetos, intervenciones y manejo en T.O.

4.      Curso: Los distintos espacios de comunicación en T.O

5.      Curso: T.O en instituciones manicomiales.

 

Parte 3. Situaciones clínicas.

1.      De la relación sujeto.objeto

2.      De la comunicación entre sujetos, de sujetos a objetos.

3.      Hablar de lo que hacemos : una manera de reconstruir.

4.      Hablar de lo que hacemos : una manera de reconstruir (II)

5.      Acerca de la comunicación analógica.

6.      Situaciones clínicas:su abordaje en T.O