VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  N114 - Volumen XXV
Marzo/Abril 2014


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Tratamiento con vitamina D y enlentecimiento de la progresin a estadio severo en enfermedad de Alzheimer
        Marcelo Chaves, Ana Toral, Ana Bisonni, Juan Ignacio Rojas, Cecilia Fernndez, Mara Jos Garca Basalo, Daniel Matusevich, Edgardo Cristiano, ngel Golimstok     Leer Resumen

      • Cambios en la hemodinamia cerebral en consumidores crnicos de paco y cocana: estudio de casos y controles
        Ignacio Previgliano, Silvia Cortese, Victoria Di Nardo, Enrique Lara, Sabrina Da R, Orlando Villareal, Julieta Poliszuk, Mara Eugenia Fernndez, Mnica Quinteros, Carlos Damn, Myriam Nuez     Leer Resumen

      • Consideraciones ticas de la comunicacin diagnstica en la enfermedad de Alzheimer prodrmica
        Cecilia M. Serrano, Patricia Sorokin, Fernando Taragano     Leer Resumen

    • Dossier: CULTURA Y PSIQUIATRA
      Coordinadores: Norberto Aldo Conti, Daniel Matusevich,Juan Carlos Stagnaro     Leer

      • Componentes culturales en DSM-5: logros, ilusiones y esperanzas
        Renato D. Alarcn      Leer Resumen

      • Viajeros, locos, errantes
        Emilio Vaschetto      Leer Resumen

      • La Psiquiatra Cultural en Amrica Latina
        Sergio Javier Villaseor Bayardo, Carlos Rojas Malpica, Martha Patricia Aceves Pulido      Leer Resumen

      • Institucin, subjetividad y psiquiatra
        Horacio Vommaro      Leer Resumen

      • Aplicacin de una red social a la prctica y el aprendizaje de la psiquiatra
        Estefana Mondin, Daniel Matusevich      Leer Resumen

      • Grupo Latinoamericano de Estudios Transculturales (GLADET A.C.). Entrevista a Sergio Javier Villaseor Bayardo
        Juan Carlos Stagnaro      Leer Resumen


    • EL RESCATE Y LA MEMORIA

      • Los indgenas y la locura
        Lucio Melndez


    • LECTURAS Y SEALES

      • La medicina del nuevo siglo. Evidencias, narrativas, redes sociales y desencuentro mdico-paciente. Apuntes crticos
        Daniel Matusevich      




  • EDITORIAL
    Cul es la ubicacin del psiquiatra en el mundo contemporneo? Cul es su funcin? Estas preguntas que hubieran tenido no hace mucho tiempo una respuesta obvia, hoy son pertinentes. En efecto, cualquiera sabe, al menos de manera terica, que el psiquiatra es un mdico que atiende a personas que tienen una demanda o que llegan de manera obligada, pero hoy resulta que el tipo de presin y demanda que se le presentan al psiquiatra est cambiando rpidamente, y que eso incide de manera determinante en la misma definicin del rol profesional. Ambas circunstancias motivadoras de la consulta se encuentran condicionadas como nunca antes por el ideal cientificista y las exigencias polticas. Se podr decir que esto no es nuevo, ms an, siempre fue as, pero lo que queremos significar enfticamente es la probabilidad de que nunca fue tan as: nunca los factores externos, ya sea que se manifiesten a travs de la subjetividad de los consultantes o de las condiciones de la prctica profesional, ejercieron una presin tan intensa y determinante sobre los fenmenos de la estructura interna del saber psiquitrico.

    Por otro lado, nunca antes en los dos siglos y medio de su existencia la psiquiatra haba visto tan menoscabada, desvalorizada y secundarizada, su principal fuente de reflexin, de aggiornamiento de su praxis y, por ende, garanta de efectividad en sus actos teraputicos, es decir, nunca se haba visto tan relegada la clnica. Clsicamente elaborada en el dilogo con l paciente y la discusin con los colegas, la clnica, provey el material sobre el cual se edific una disciplina propia y singular; conceptualizada en sus fenmenos causales por las teoras psicopatolgicas que mejor la explicaron en cada momento de la evolucin del paradigma psiquitrico. Esta tradicin clnica de la entrevista y el debate psicopatolgico, haba instalado a la psiquiatra en una dimensin muy particular que privilegiaba el discurso, cualquiera que fueran las opiniones y las teoras que se formaban a partir de estos intercambios.

    Sin embargo, empujada por las corrientes tumultuosas de la cultura de fines del ltimo medio siglo, esa dimensin clnica de la psiquiatra se vio reemplazada por un pragmatismo elemental con pretensiones cientficas expresado en clasificaciones supuestamente a-tericas. A esa manera de categorizar los trastornos psiquitricos se le agreg una apresurada e ingenua concepcin de la alteracin del sustrato biolgico del cual se desprendi una conviccin, tambin exagerada, del valor curativo de los psicofrmacos y las psicoterapias derivadas de las teoras cognitivas y conductuales. El puerto de destino de la psiquiatra eran las omnipresentes neurociencias, hoy en franca declinacin de su prestigio por la cada en sus previsibles aporas. Tejido con ese fenmeno reduccionista biolgico comenz a insinuarse su polo opuesto: la psiquiatra deba diluir su especificidad en un equipo de profesionales de la salud mental. Las enfermedades o sndromes mentales devinieron algo inespecfico y dimensional a la pena de vivir, sin fronteras netas con ella: el padecimiento o sufrimiento mental. Lo social, la comunidad, el trabajo en red, fueron la panacea que nos redimira de tanto desvaro biologista y de tanta pretensin hegemnica de la medicina, al tiempo que los cierres de instituciones asilares, a la eterna espera de la apertura de otras nuevas en la comunidad, dejaba como saldo solo ahorros presupuestarios y pacientes en las crceles y en la calle. En ese nuevo texto reduccionista sociolgico haba, nuevamente, una gran ausente: la clnica. Afortunadamente, cada vez ms colegas se suman a la conviccin de que solo volviendo a ella, y a las enseanzas que nos proporcionan en ese contexto de escucha quienes nos vienen a consultar, podremos formular las teoras que expliquen el fenmeno de la locura en nuestro tiempo y responder las preguntas del principio.

    Juan Carlos Stagnaro