VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XI N42
Diciembre 2000/Enero/Febrero 2001


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  • SUMARIO:
    • Dossier: Retraso mental

      • Retraso mental: nuevos paradigmas, nuevas definiciones
        D. Gonzlez Castan      Leer Resumen

      • Trastornos psiquitricos y de conducta en el retraso mental
        E. Wahlberg, Luis Damigella.      Leer Resumen

      • Diagnstico neurolgico integral del retraso mental
        H. E. Iddon      Leer Resumen

      • Nutricin y retraso mental
        B. Caballero      Leer Resumen

      • La comprensin del retraso mental exige un abordaje multidemensional, Entrevista a Roger Miss
        D. Wintrebert

      • Trastornos de conducta en personas con retraso mental: una forma de comunicacin
        N. Dominianni y L. Aleman      Leer Resumen

      • Retraso mental: el desafo de trabajar en la diferencia
        S. R      Leer Resumen




    • Introduccin

      Sometidos a la simple custodia y el entrenamiento, las personas con un equipamiento cognitivo insuficiente sufrieron, a lo largo del tiempo, un relegamiento en la atencin que se les brinda, cuando no un proceso de exclusin que lleg, en algunos casos, a su misma eliminacin fsica. Este fenmeno es un ejemplo doloroso de la potencia que tiene la intolerancia a la diferencia, an hoy da, en una cultura progresivamente impregnada por la competitividad, el rendimiento y la productividad independizadas de la dimensin humana en su diversidad. Sin embargo, en la actualidad asistimos a un proceso de cambio, respec to de los conceptos clsicos, que tiende a instalar una terapia psicopedaggica y una habilitacin social racionales. En efecto, la categora de personas a las que denominamos con retraso mental (RM) no son cualitativamente distintas, ni el RM es una condicin nica sino que, como seala el especialista en este tema, Ve rdugo Alonso, se trata, en realidad, de individuos que "tienen en comn una pobre ejecucin en los test de inteligencia y en los a p rendizajes escolares, y que muestran incompetencia para manejar en su vida sus p ropios asuntos, con independencia(1). Por otro lado, una cuestin, a menudo en debate, es la de realizar un diagnstico que corre el riesgo de "rotular" a esas personas con la "etiqueta" de RM por el estigma, la discriminacin y la visin negativa que conllevan. Sin embar go, estamos forzados a reconocer que no hacerlo dejara a quienes lo presentan sin el apoyo y las oportunidades que necesi tan para desarrollarse. La American Association on Mental Retardation (AAMR) en su propio Manual de Definiciones(2) asume el problema pero reconoce que mantiene la denominacin por no encontrar una mejor, y que tenga suficiente consenso. En consecuencia, en este Dossier se utiliza el trmino RM, como se lo halla en la literatura especial izada corrientemente, pero el lector debe tener en cuenta las observaciones anteri ores, para acotar los alcances del mismo y despojarlo de connotaciones peyorativas para quienes lo presentan. Los sujetos con RM tambin crecen, maduran y envejecen. Aunque parezca obvio es pertinente insistir en esta verdad, ya que se observa en el imaginario popular, y an en el pensamiento del personal de salud, una identificacin entre el RM y la infancia o, a lo sumo, la adolescencia lo cual se ve reflejado hasta en la abundancia de instituciones dedicadas al RM en esas etapas vitales obturando la atencin que se debe prestar a la vida adulta y la vejez de quienes lo presentan. Este fenmeno acarrea el desconocimiento de los recursos y el manejo de temas tan importantes como los de la sexualidad, la recreacin, el trabajo y la seguridad de las personas con RM a lo largo de sus vidas, actualmente longevas. Las familias padres que se angustian por el destino de sus hijos retrasados luego de su muerte, hermanos con responsabilidades familiares y recursos inelsticos que se ven con la responsabilidad de hacerse cargo de alguien con RM en la fratra, etc. requieren, tambin, apoyos y orientacin para evitar graves consecuencias psquicas en todos ellos. En la apertura de la serie de artculos que presentamos a continuacin, Diego Gonzlez Castan profundiza la cuestin de los paradigmas vigentes en el campo del RM y sus implicancias en los niveles institucionales, familiares y subjetivos, al tiempo que los apoyos y la organizacin de recursos que se desprenden de ellos en torno a una planificacin centrada en la persona y presenta los criterios diagnsticos en uso. Roger Miss enfatiza, en la entrevista llevada a cabo por Dominique Wintrebert, la necesidad de utilizar un abordaje diagnstico multidimensional, alertando contra las limitaciones que genera el basarse exclusivamente en el nivel del Cociente Intelectual que debe quedar limitado a un dato ms, al tiempo que llama la atencin sobre los excesos mediticos producidos por los descubrimientos genticos contemporneos en relacin a sus efectos sobre la comprensin del RM.

      Ernesto Walhberg y Luis Damigella se adentran en un tpico de gran inters para la clnica psiquitrica: el del diagnstico diferencial y la comorbilidad de diversos trastornos mentales atravesados por el prisma del RM, y, al final de su artculo, ofrecen una revisin de gran utilidad prctica en relacin al uso racional de psicofrmacos en personas con RM.

      La medicina, y en especial la Neurologa, tiene un rol importante en el momento diagnstico de un RM, en efecto, la valoracin diagnstica diferencial, es de un valor fundamental, para delinear una estrategia de tratamiento ajustada a la etiologa en causa. Hctor Iddon aporta en su artculo una gua de gran valor para orientar la reflexin en ese sentido.

      Noem Dominianni y Laura Aleman hacen hincapi en la necesidad de entender las conductas problemticas, conflicti-vas, de las personas con RM intenso como una forma de comunicacin, configurando conductas cuyo desciframiento es indispensable para permitir una mayor integracin de esos sujetos a la comunidad.

      Frecuentemente el diagnstico de RM oficia como una pantalla que oculta la valoracin de los elementos subjetivos en juego. Susana R explora, desde una perspectiva psicoanaltica, aspectos ligados a ese problema, sealando la necesidad de una clnica del uno a uno en el abordaje de cada caso en su irreductible singularidad, para trazar perspectivas teraputicas y orientar las tareas de aprendizaje. Entendemos que es en la prevencin del RM adonde se deben enfocar los mayores esfuerzos, y no estamos hablando de los costossimos desarrollos en ingeniera gentica para evitar que las alteraciones cromosmicas se expresen como RM, sino de los millones de personas que quedan y quedarn limitadas en sus recursos intelectuales por dficit en el desarrollo de su SNC debidas a desnutricin y la falta de estimulacin en los primeros aos de la vida, que la pobreza y la marginacin generan ante la indiferencia creciente de los Estados que se retiran de su rol en el mantenimiento de la equidad. La prevencin en salud, no debe centrarse en un mayor gasto en tecnologa mdica como prioridad principal, sino que consiste en crear y sostener condiciones de vida ms justas para todos los ciudadanos. La autorizada opinin vertida en el artculo de Benjamn Caballero abona estas aseveraciones. En nuestro pas, dados los ndices de pauperizacin, dficits en la atencin materno-infantil, condiciones de nutricin y desercin escolar, entre otras carencias que afectan a amplios sectores de la poblacin, la preocupacin por este problema debera conducir a categorizarlo como una verdadera urgencia social. Los apoyos y la asistencia en sus necesidades especiales son una obligacin de la sociedad para con las personas con RM y este Dossier pretende ser un aporte para que los profesionales de la Salud Mental se comprometan ms y mejor en este rea.

      n 1. Verdugo Alonso M. Personas con discapacidad.
      Madrid. Siglo XXI, 1998. 2. American Association on Mental Retardation. Retraso Mental, Definicin, clasificacin y sistemas de apoyo, Madrid, Alianza Editorial, 1997.

      Ernesto Walhberg