VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XIX N 77
Enero/Febrero 2008


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Supervisin y monitoreo de los derechos de discapacitados mentales: la experiencia canadiense
        Joaquin Zuckerberg     Leer Resumen

      • Guas clnicas en salud mental: la situacin en Argentina
        Cristian Javier Garay, Guido Pablo Korman     Leer Resumen

    • Dossier: "ADICCIONES", Coordinacin: Alexis Mussa, Martn Nemirovsky     Leer Resumen

      • Prevalencia del uso de la pasta base y riesgo social
        Hugo A. Mguez     Leer Resumen

      • Efectos psiquitricos permanentes en ex abusadores de marihuana o de estimulantes
        Anbal Goldchluk, Luis Herbst     Leer Resumen

      • Actualizacin del tratamiento farmacolgico de la dependencia alcohlica. GEA (Grupo de Estudio de Adicciones)
        Leandro Oural, Mara Victoria Paris, Oriana Sullivan, Martina Polach, Federico Pavlovsky, Jos Capece     Leer Resumen

      • Tratamiento del Sndrome de Retiro de Opiceos
        Silvia Cortese, Marina Risso      Leer Resumen

      • Repensando las adicciones: el paradigma cognitivo y el trastorno por dependencia
        Jos Capece      Leer Resumen

      • Aspectos mdico-legales de la ley que reprime el trfico de estupefacientes (Ley 23.737)
        Esteban Toro Martnez      Leer Resumen



  • EDITORIAL
    En este nmero de Vertex dedicamos, nuevamente, un Dossier al tema de las consecuencias del abuso de drogas y alcohol, analizado desde la perspectiva de la clnica psiquitrica. Como en todos los dominios de la patologa la comprensin del entrelazamiento de causas biolgicas, psicolgicas y sociales debe ser el enfoque para diagnosticar, explicar y tratar estos cuadros. Efectivamente, las carencias afectivas, las particulares conformaciones de la personalidad marcada por las experiencias tempranas, los fenmenos de identificacin en relacin a conductas adictivas, las crisis de adolescencia complicadas; as como ciertas disposiciones biolgicas, al parecer ntimamente relacionadas con ellas, que generan conductas tendientes a una perturbada bsqueda de satisfaccin, son todos factores a identificar y tener en cuenta prioritariamente. Sin embargo, en el dominio del alcoholismo y las toxicomanas las causas sociales, econmicas y polticas tienen una relevancia especial.

    El malestar en la cultura contempornea tiene en el abuso de alcohol y drogas una expresin superlativa. Las estadsticas que nos ofrecen en el pas las instituciones especializadas, lo hemos comunicado en estos editoriales en numerosas oportunidades, arrojan, ao tras ao, un agravamiento de los datos: incremento en el nmero de consumidores, menor edad de comienzo, estilos de consumo ms dainos -altas dosis de alcohol ingeridas en poco tiempo y mantenimiento de la ingesta durante horas-, aparicin de sustancias ms deletreas -como el Paco- y expansin de su utilizacin a cada vez ms jvenes... A nadie escapa que detrs de esas modas hay un marketing inteligente que expande el mercado de los parasos artificiales. Caemos en la paradoja de que los pueblos financien el opio con el que se domestique su rebelda juvenil. El problema sanitario es de urgente atencin. Pero nada se lograr, definitivamente, si se trata de resolverlo en el nivel meramente asistencial. Consustancialmente al problema que analizamos est la larga cadena de complicidades, hipocresas y rditos econmicos fabulosos que se reciclan para corromper nuevas voluntades que consientan y fomenten el negocio. Los especialistas del campo de la Salud Mental dedicados al tratamiento de las personas que abusan del alcohol y las drogas debemos estar tcnicamente preparados para ayudarlas con todos nuestros recursos cuando su demanda sea la de detener su consumo. Pero seamos conscientes de que esto no es una epidemia. Es un componente de un momento histrico-social caracterizado por una profunda crisis de los valores ligados a la solidaridad, la voluntad de servicio, el consumismo, la violencia social. Hace muchos aos Florencio Escard hablando sobre prevencin deca que de nada vale sentarse al lado de un tacho de basura con una palmeta y aplastar, una a una, las moscas que se posan en l. Vendrn ms. Una verdadera actitud preventiva -deca- es ponerle la tapa al tacho. Podremos seguir atendiendo en las instituciones de salud a aquellos cuya mayor fragilidad de personalidad los haga tributarios del abuso de sustancias ante la imposibilidad de resolver sus angustias existenciales, su marginacin social, su pobreza sin salida, su desintegracin familiar, pero al mismo tiempo preguntmonos -mdicos, polticos, policas, jueces, familias, educadores, sindicalistas, sacerdotes, militares- en qu consistira, frente a este terrible fenmeno de expansin del abuso de drogas y alcohol en la Argentina, ponerle la tapa al tacho.

    Juan Carlos Stagnaro