VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XIX N 82
Noviembre/Diciembre 2008


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Jugadores en bsqueda de ayuda
        Patricia E. Abait, Jorge O. Folino     Leer Resumen

    • Dossier: EFECTOS ADVERSOS DE FRMACOS
      Coordinacin: Gabriela S. Jufe, Alexis Mussa, Pablo M. Gabay      Leer Resumen

      • Sndrome metablico inducido por antipsicticos. El problema de la obesidad
        Gabriela Silvia Jufe      Leer Resumen

      • Reacciones adversas cutneas debidas a psicofrmacos
        Federico Rebok, Mara Laura Prez Roldn, Federico Manuel Daray      Leer Resumen

      • Antidepresivos y suicidalidad: primum non nocere
        Patricio Alba, Daniela Dominguez, Andrs Schteingart     Leer Resumen

      • Hiponatremia asociada a psicofrmacos: un efecto adverso a tener en cuenta
        Gabriela Luca Lacarta, Viviana Ins Chiappetta, Ignacio Peluffo      Leer Resumen

      • Encefalopata hiperamonmica asociada al uso de cido valproico. Revisin de casos en psiquiatra
        Guillermo Fassi, Ana Igoa, Omar Alejandro Liste     Leer Resumen

      • Efectos adversos hematolgicos de los psicofrmacosDra. Silvina Mazaira     Leer Resumen

      • Efectos adversos cardacos potencialmente letales causados por psicofrmacosLuciana Sawicke, Soledad Sturla     Leer Resumen




  • EDITORIAL
    Que la Salud Mental de nuestra poblacin deba ser elevada a la categora de una poltica de Estado y que se necesita un marco legal moderno, actualizado, gil y operativo en ese rubro constituyen hoy necesidades insoslayables y de urgente implementacin. Existen en la actualidad diferentes iniciativas tendientes a presentar proyectos para que nuestro pas se dote de una Ley Nacional de Salud Mental. No cabe duda que tal instrumento constituira una herramienta de gran importancia para impulsar cambios y fijar criterios legales que establezcan adecuadamente las normas de funcionamiento en el sector.

    No obstante, caben dudas acerca de la metodologa de confeccin de los proyectos que se presenten. Sin duda, los legisladores interesados en el tema se han asesorado con especialistas idneos, pero, sera muy importante que antes de que los proyectos inicien su trmite legislativo se realice la ms amplia consulta a los organismos e instituciones de especialistas involucrados en el tema.

    Por otro lado, sera tambin deseable que un instrumento de esas caractersticas y alcances, tuviera la amplitud necesaria como para establecer un marco general que se articule armnicamente con las legislaciones provinciales existentes teniendo en cuenta las prcticas reales que se desarrollan en el campo de la Salud Mental en nuestro pas. El cuidado de esos detalles permitira la incorporacin de las realidades provinciales sin conflictos insalvables que dejaran al nuevo instrumento en el limbo de la letra muerta. Ya se tiene la experiencia de otros instrumentos que esperan largo tiempo su reglamentacin o que no constituyen herramientas aptas para la resolucin de la Justicia.

    Adems, una ley de tipo nacional debe compadecerse de la legislacin preexistente en la materia, evitando superposiciones y preceptivas contradictorias que luego, en su aplicacin concreta colocan al poder judicial en la obligacin de conciliar cuestiones harto difciles sino imposibles. Ya sea por va de la derogacin de legislaciones previas o por otro mtodo esto debe ser previsto muy en particular.

    Asimismo, el instrumento a crear debe contemplar su armonizacin con el conjunto de reglamentos, acuerdos y pactos internacionales sobre la materia a los que la Argentina ha adherido con anterioridad a fin de no quedar retrasado respecto de los consensos ya adquiridos a nivel regional y mundial.

    En resumen, para que una ley Nacional de Salud Mental tenga la utilidad y efectividad que todos deseamos, deber estar concebida con una polivalencia dirigida articularse coherentemente en varias direcciones: en primer lugar, realizar una consulta amplia a las Asociaciones e instituciones concernidas; en segundo lugar, armonizarla con la legislacin provincial ya existente ms progresiva en la materia -en el caso de las provincias que ya disponen de un instrumento similar-; en tercer trmino, adecuarla a la legislacin existente sobre salud en general, incapacidad de las personas y peligrosidad y todo otro aspecto vinculado ya existente en los Cdigos y leyes de nuestro pas y, en cuarto lugar incluir los datos que surgen de los consensos internacionales en relacin a las caractersticas y los mtodos de internacin, recursos teraputicos, de rehabilitacin y promocin de la salud mental, derechos humanos de los pacientes aquejados por trastornos mentales, normas bioticas, etc.

    Slo cumpliendo con esos pasos y condiciones la tan necesaria ley Nacional de Salud Mental se instalar como un instrumento idneo para el fin que se le adjudica.

    Juan Carlos Stagnaro